jueves, 22 de septiembre de 2011

El Círculo de Kreisau.

En la mansión del conde Moltke situada en Kreisau, en la Baja Silesia se encontrarón en 1942 un grupo de hombres y mujeres para charlar sobre el Estado y la Iglesia, las universidades y temas de actualidad. Una reunión que reflejó sus conclusiones por escrito y que en un país con una democracia en vigor no hubiese supuesto nada extraordinario pero en un estado nacionalsocialista este tipo de actividades eran considerada conspirativas y por tanto juzgadas como alta traición.

El grupo estaba compuesto entre otros por Helmuth James von Moltke (en la foto de abajo), Peter Yorck von Waterburg, con sus esposas, Hans Peters, Harald Poelchau, Augustin Rösch, Teodor Stelzer, Adolf Reichwein y Hans Lukaschek.

El grupo confeccionó un documento que suponía toda una declaración de principios y que fue entendido como resistencia a Hitler. En el describía los cambios que la sociedad y el estado tenía que tomar después de la derrota del dictador. Se exponía las bases de convivencia y se titulo Principios Fundamentales para un Nuevo Orden. En él se podía leer siete reivindicaciones irrenunciables para conseguir una cambio drástico de la Alemania de entonces: el restablecimiento del estado de derecho, la libertad de religión y consciencia, el final de la intolerancia moral y el reconocimiento de la irrenunciable dignidad de las personas.

La libertad individual era defendida por el grupo de Kreisau y la autonomía de los pueblos. La creación de una comunidad de pueblos en un espíritu de tolerancia internacional era una de sus preocupaciones fundamentales. Por eso el séptimo principio del nuevo orden decía:

Se debe tener en cuenta y proteger la responsabilidad especial y la lealtad que cada uno tiene con su origen nacional, su lengua y la tradición espiritual e histórica de su pueblo. Sin embargo, no se debe abusar de ésto para acaparar poder, para humillar a las personas y para perseguir y someter al pueblos extranjeros.

Con todo esto la Gestapo perseguió al Círculo de Kreisau, bautizado así por la propia policía secreta. El propio Moltke cayó en manos de la Gestapo por avisar a un compañero de que iba a ser detenido. Los miembros del Círculo se incorporaron a las filas de Goerdeler y Stauffenberg, participando en el atentado del 20 de julio.

Tras el fracaso de Stauffenberg, los interrogatorios y torturas dieron como resultado la caída del Círculo de Kreisau, el infame juez del Tribunal del Pueblo Roland Freisler les sometió a un juicio rencoroso y fanático.

Para poder lograr salvar al mayor número de miembros, Moltke mintió declarando que no había planeado ningún golpe de estado, que no existía organización alguna y que no se había hablado con ningún cargo ni funcionarios. Insistió que únicamente había tenido lugar discusiones teóricas con el padre jesuita Delp, el teologo Gerstenmaier y Moltke, así como con el conde Peter Yorck von Wartenburg y Adam von Trott zu Solz. Muchos miembros fueron encarcelados y otros ejecutados como Yorck y Moltke.

4 comentarios:

Conde de Salisbury dijo...

Moltke y Yorck von Warttenburg, apellidos de la más acrisolada elite prusiana del XIX. Estaría bien un post sobre el apoyo y la oposición que el nazismo recibió en los diferentes grupos sociales ... aristócratas, burgueses, trabajadores, campesinos.

Mario Tenorio dijo...

Buena idea, Conde. Gracias.

Saludos desde el sur.

enfermero9 dijo...

Me permito recomendarte el blog de un amigo, paisano e historiador, estoy seguro de que te va a gustar.

http://proffessormoriarty.blogspot.com/

un saludo.

Ludovica dijo...

Me ha sorprendido la presencia de un Moltke en esta historia.