lunes, 20 de mayo de 2013

Nazi, el insulto de moda


El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán fue disuelto y prohibido en 1945. El 30 de Abril de 1945 Adolf Hitler, líder del NSDAP, se suicido en su Bunker  con un disparo en la sien. En Alemania es delito el saludo Nazi, la esvástica está prohibida e incluso nadie osa llama a un hijo suyo Adolf.  Los grupos Neo Nazis están perseguidos en todos los lugares del mundo y en algunos países es delito negar el Holocausto. Se puede decir  que los gobiernos occidentales han hecho todo lo posible para que el Nazismo no regrese. Entonces ¿Por qué en España, un país que no sufrió directamente al Nazismo, los políticos se dedican a usar el apelativo Nazi, cada vez con más asiduidad? Cuando algo no les gusta, le entorpece su camino o les hace recordar que sus actuaciones afectan a unos ciudadanos que empiezan a hartarse de su ineficacia, sale por su boca el calificativo. Sin ambages, sin contarse un pelo, como si no tuvieran responsabilidades, olvidándose de que deben comportarse con cordura, como lo hacen todo, sin pensar demasiado.
No hay una época de la historia más estudiada que la comprendida entre 1933 y 1945. Muchos historiadores han centrados sus  carreras en investigar  el ascenso del partido Nazi y la Segunda Guerra Mundial.

 Las librerías están repletas de libros, se han hecho incontables películas sobre el tema y los documentales son proyectados hasta la saciedad en la televisión. Así que descarto que su comportamiento sea debido a la ignorancia, ¿O quizás sí? Porque sino sus palabras son inexplicable.
Centrémonos en el último caso. La señora Mari Dolores de Cospedal , Presidenta de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha,  secretaria general y número 2 del Partido Popular, llamó Nazis a las personas que se manifiestan delante de los domicilios de los políticos afeando su comportamiento público. ¿A qué se refería la señora Cospedal al denominarlos Nazis?
¿Se refería a caso a las batallas de las SA en los años 20 y principios de los 30 en las calles de Alemania donde se producían innumerables heridos y muertos? O ¿estaba hablando del fallido Putsch de Múnich de 1923 donde hubo un intento de derrocar a un estado democrático por la fuerza?

¿Quizás estaba pensando en la custodia preventiva, que permitía a la Gestapo detener a cualquier persona sin tener que  rendir cuentas ante la justicia? ¿ A lo mejor al ver a todas aquellas personas vociferando e increpándola estaba temiendo en que se organizasen para realizar un pogromo político?
Cuando los que estamos interesados y estudiamos la época del Tercer Reich oímos a “nuestros” representantes llamar a los demás Nazis nos sentimos indignados. Cuiden sus palabras y no  se escuden en el insulto. En vez de insultar deberían preocuparse por arreglar los problemas. No hay que olvidar que el Nazismo alcanzó el poder gracias al descontento de las masas ante unos políticos incapaces que no solucionaban los problemas de un país necesitado. Así que señores políticos,  menos improperios y a trabajar para que no haya ciudadanos tan desesperados que se vean arrojados a protestar ante su puerta. Y por favor, preocúpense por el pueblo al que se deben  y dejen la Alemania Nazi para los historiadores.

lunes, 13 de mayo de 2013

Stalin, el aliado


No se desvela un gran secreto si se tilda al estalinismo como una de las peores lacras de la historia del siglo XX. Josef Stalin fue uno de los dictadores más sangrientos y peligrosos que se han paseado por Europa. En una entrevista de la BBC el historiador Lawrence Rees hace una reflexión sobre el trato benévolo que se brindo al líder comunista.

Él tuvo las manos manchadas con la sangre de millones de personas pero Josef Stalin escapó al juicio que la historia le deparó por ejemplo a Adolf Hitler. ¿Por qué el ex líder soviético se salvó de esta condena? Ésta es la opinión del historiador británico Lawrence Rees.
Hace unos meses, durante una visita a una de las universidades británicas más importantes, vi por casualidad un gran póster desplegado en la pared de una de las residencias de estudiantes. Era de Josef Stalin. 
Tal vez fuera una referencia irónica a algo. Tal vez simplemente estuviera cubriendo una mancha de humedad en la pared. Pero, en cualquier caso, a nadie parecía llamarle la atención.
Imagínese qué pasaría si en lugar de Stalin allí hubiera una imagen de ese otro terrible tirano del siglo XX, Adolf Hitler. Imagínese la lluvia de protestas.

Todo esto es sintomático de lo siguiente: según el juicio de la historia (o al menos según el juicio del individuo británico común y corriente) Stalin parece haber salido más airoso de lo que merecía, y eso que él fue el responsable de la muerte de millones de personas.
Sus sospechas y su paranoia condenaron a la tortura y a la muerte a muchos individuos totalmente inocentes.
Cualquiera que tenga un conocimiento mínimo sobre Stalin sin duda sabrá de su naturaleza monstruosa.
Pero hay una explicación lógica sobre por qué el líder soviético está considerado todavía como una figura no tan oscura como debiera ser. Y es que todavía vivimos, en cierto modo, a la sombra de la información color de rosa sobre la Unión Soviética (URSS) que los aliados occidentales fabricaron como si de salchichas se tratara durante la segunda guerra mundial.

Propaganda aliada
En Gran Bretaña muchos periódicos estaban decididamente a favor de los esfuerzos soviéticos durante la guerra.
Además, el hecho de que el escritor George Orwell no lograra publicar su fábula Rebelión en la Granja, una brillante sátira sobre el estado soviético, es indicativo de que había entonces poco apetito por equilibrar la información con horrores. 

Es más, en Estados Unidos, en la edición de enero de 1943 la revista Time publicó en la portada la imagen de Stalin como "Hombre del año" de 1942.
"1942 fue un año de sangre y fuerza", decía la revista.
"El hombre cuyo nombre significa acero en ruso, cuyas escasas palabras en inglés incluyen la expresión estadounidense "tough guy" (chico duro) fue el hombre de 1942... Los métodos de Stalin fueron duros, pero valieron la pena".

En otro artículo aún más positivo sobre Stalin, publicado en la revista Life en marzo de 1943, se describía a la Unión Soviética como una nación "casi igual que Estados Unidos", con gente que "parece estadounidense, se viste como los estadounidenses y piensa como los estadounidenses".
Además, en él se calificaba a la tristemente célebre policía secreta de Stalin, la NKVD (predecesora de la KGB), como "una policía nacional similar al FBI".

"Una mentira conveniente"
Pero el premio al más grande lavado de cara de Stalin se lo lleva la película de 1943 "Misión a Moscú", de los Warner Brothers, basada en un libro escrito por Joseph Davies, un ex embajador estadounidenses en la URSS.


Tanto en el libro como en la película, se presenta a Stalin como una figura paternal para la Unión Soviética, un hombre gigante responsable de proyectos enormes de industrialización.
Y las purgas estalinistas, en las que sufrieron decenas de miles de inocentes, se pasan por encima como necesidades implícitas para la seguridad del estado.
Más tarde el productor de "Misión a Moscú", Robert Buckner, describiría la película como "una mentira conveniente para fines políticos".
Ya en los años 50 el largometraje fue condenado como propaganda pro soviética, pero durante la guerra fue un material extremadamente influyente.
Y no es que los gobiernos de Reino Unido y Estados Unidos no supieran la verdad sobre el régimen asesino de Stalin.
No sólo sabían ya en 1940 de la brutalidad con que las fuerzas estalinistas se comportaban en los territorios ocupados, sino que además el entonces presidente de EE.UU., Franklin Roosevelt, y el primer ministro británico Winston Churchill llegaron incluso a suprimir la información que denunciaba el hecho de que Stalin y su policía secreta habían orquestado un asesinato masivo: el de la muerte de miles de oficiales polacos en la masacre del bosque de Katyn.

Claro que no es difícil entender por qué los líderes políticos de EE.UU. y Reino Unido sintieron que tenían que dar una imagen positiva de Stalin y de la Unión Soviética.
La realidad era que la URSS era un aliado vital y que occidente necesitaba la ayuda del Ejército Rojo para luchar contra los alemanes.

El problema es que el legado de estas "mentiras convenientes" todavía no nos ha abandonado. Por eso espero que la gente llegue a darse cuenta de cuán atroz Stalin fue, y que los estudiantes se lo piensen dos veces antes de colgar imágenes de él por las paredes.

Fuente: BBC

lunes, 29 de abril de 2013

¡¡¡ALELUYA!!! La portada de mi novela Los Dioses de Berlín.



Hay un dicho que reza  "el que espera desespera". Los asiduos saben que hace casi tres años anuncié que mi primera novela iba a ver la luz. Cierto escritor amigo y conocido por todos me dijo que no me anticipase, que estas cosas iban muy despacio y que hasta que no estuviese todo muy avanzado no dijese nada. Que razón tenía.

Otro dicho: Lo bueno se hace esperar. Vale, lo acepto, pero.. tanto. Los meses pasaban y las noticias no eran buenas, la situación que vivimos y esa crisis que nos tiene a todos preocupados y a demasiados desocupados tienen a las editoriales bastante asustadas y la con la que firmé el  contrato no era una excepción.
Pero por fin parece que la publicación se va acercando. Esta es la portada de la novela. En Septiembre verá la luz, por eso voy calentando motores. ¿Que os parece? Espero vuestros comentarios.

También retomó un Blog, titulado como la obra. Los Dioses de Berlín, que había empezado cuando creí que se iba a publicar. Estáis todos invitados a visitarla. Allí iré desgranando no solo lo que va sucediendo con la novela, sino todo aquello que se me ocurra y claro este tenga algo de interés. Pero, no os preocupéis. Continuaré con Historias del Tercer Reich.
Seguiré informando...

viernes, 26 de abril de 2013

Asedio al pasado.


Durante el siglo pasado el Hombre cometió un sinfín de hechos que condujeron a dos guerras mundiales y a un periodo de que se denominó Guerra Fría. Las circunstancias políticas que provocaron estos terribles años bélicos no parecen dislumbrarse en la actualidad pero si hay situaciones que al menos recuerdan algunos momentos de la última centuria.

Los altos índices de desempleo sufridos en Alemania durante los años veinte y treinta y la sulfuración de la sociedad agitada por sindicatos de izquierda y el partido comunista encuentran una similitud en nuestra España de hoy. Los asedios a políticos y persecuciones a los católicos por parte de la llamada sociedad civil animada por organizaciones de izquierda hacen recordar algunos momentos de aquellos tiempos en Alemania e incluso en aquella España antes de la guerra.

La falta de moral y la manipulación de medios de comunicación por grupos con intereses económicos, ideologizados en uno u otro sentido, el ambiente revolucionario, la incapacidad de la sociedad para discernir entre los intereses comunes y los individuales, el pensamiento único y la radicalización de ideas y hechos derivan en momentos de tensión entre las denominadas Españas.

Para ser consecuente, habría que señalar que la decrepitud del sistema constitucional actual, la falta de valentía del Gobierno, la abisal crisis en la que estamos sumergidos por no haber jugado bien nuestras cartas en los años de bonanza pueden aparentemente justificar el nerviosismo de la población afectada. La corrupción generalizada en todos los bandos y en casi todas las instituciones del estado, terminan por minar el sentido común y la paciencia de la población. En estos momentos de desesperación es fácil pretender desear ser guiado por una actitud de responsabilidad general de la población y en muchos casos, mal orientados por radicales antisistemas que, como ayer mismo, pretendieron con aviso previo tomar el Congreso de los Diputados violentamente para en una reacción de falsa actuación democrática, golpear en la base del sistema político español.

No creo que entre la sociedad actual, la radicalizada ya sea por motivos políticos-ideológicos o la desesperada por el paro y la postración de la clase gobernante, pudiera emerger un personaje tal como en Alemania ocurriese durante el siglo pasado. Afortunadamente no. Es más, al margen de las movilizaciones legales o ilegales sobrevenidas en los últimos tiempos por las distintas plataformas -15M y otras- el individuo sigue esperando que sea el estado y los mismos políticos que desde los ayuntamientos, gobiernos regionales o central, sea los valedores para salir de la situación actual. De momento no veo la luz del tunel. Si alguien la ve que me lo explique.

lunes, 22 de abril de 2013

Una de las "ocurrencias" de Himmler


El Lebensborn (Fuente de Vida), se inició el 12 de diciembre de 1935 bajo la dirección de Heinrich Himmler. Su objetivo era la de crear una súper raza Aria que respondiera a la pureza y a los criterios de perfección biológica.
Era el sueño sobre el que el propio Himmler ya había edificado las  SS. Todos los miembros habían pasado por el proceso de los seleccionadores de la raza en los que se contemplaban todas y cada una de las medidas antropomórficas: ojos azules, pelo rubio, estatura mínima de 1,75 metros, y un árbol genealógico que se remontase al menos hasta 1.750.

Amparado en las Leyes de Núremberg la conciencia racial del Tercer Reich convirtió a las SS en un batallón de sementales que sólo podrían casarse con mujeres arias: rubias, de ojos azules y una estatura mínima de 1,60 metros.
De este modo, se puso en marcha el proyecto “Lebensborn”. Al mismo tiempo se apoyaba la iniciativa con una campaña publicitaria sin precedentes, en la que se pedía a las mujeres alemanas que tuvieran hijos para Hitler, hijos que deberían reemplazar a los soldados alemanes que morían en el frente. Para cumplir estos objetivos y con la promesa de importantes privilegios y beneficios económicos a las mujeres que aceptaran este papel reproductor, se establecieron en Alemania clínicas especiales para que éstas pudieran dar a luz y cuidar de sus hijos. Todo ello se llevó a cabo con el máximo secreto, en castillos apartados y con una fuerte vigilancia.

Pero la obsesión por conseguir la súper raza estableció claras diferencias de trato. Las esposas de los SS guardaban y criaban a sus hijos. Sin embargo, aquellas mujeres que reunían las características de la raza aria y que habían sido reclutadas con fines reproductores sólo podían permanecer junto a sus hijos durante un periodo de tres meses. La razón era simple: los niños nacidos en los “Lebensborn” pertenecían al Reich y no podían sufrir la influencia de sus padres.
El inicio de la guerra ofreció la posibilidad de exportar su proyecto a los países conquistados. Para ello, envió a sus seleccionadores de la raza para instalar sus criaderos arios. En todos ellos se seguía un riguroso registro de nacimientos, aunque en los mismos no figuraba el nombre de los padres y se cambiaban los nombres y apellidos de los niños que, transcurridos tres meses, eran dados en adopción a matrimonios de las SS que habían hecho méritos para obtener aquel privilegio.

En Noruega se construyeron nueve “Lebensborn”. De hecho, este país fue declarado «puro para la raza aria». Se construyeron maternidades en un antiguo hospital de Luxemburgo y en un castillo de Lamorlayc, en Francia. En Holanda, sin embargo, se instaló una guardería, al igual que en Bélgica, en el castillo de Wegimond. Todos los países conquistados rindieron su tributo al sueño de una raza purificada y superior.

Sin embargo, parecía que todo aquello no era suficiente. En enero de 1944 se ordeno potenciar el programa.  Seleccionadores de la raza recorrieron Polonia y los países del Este en busca de niños que reunieran las características arias y, por tanto, susceptibles de ser germanizados. Más de 200.000 fueron raptados, sometidos a un exhaustivo análisis antropométrico y enviados a los centros de “Lebensborn”, donde se les cambiaba los nombres y las fechas de nacimiento; eran convertidos en perfectos alemanes.
Ni siquiera durante el proceso de Nüremberg, se pudo saber cuántos niños nacieron del “Lebensborn”. En cualquier caso, la mayoría de ellos siguen vivos y desconocen sus orígenes; Son los hijos del Führer y del Reich. 
Fuente: Mundo histor

jueves, 18 de abril de 2013

Rosita Serrano, el ruiseñor de Hitler.


Por lo que tengo entendido la historia de Rosita Serrano, la cantante chilena, es poco conocida. Una artista que tuvo la admiración de Hitler y que cayó en desgracia tras ser considerada traidora al régimen por apoyar a los judíos.

Existe un documental rodado por Pablo Berthelon, donde se narra la fulgurante carrera de la cantante en cuestión y su fama bajo el dominio nazi. El realizador conocía de cerca a Rosita, cuyo nombre real era María Aldunate, ya que era prima de su abuelo y tía de su madre, la también cantante Isabel Aldunate.




En 1936 llegó a Europa para visitar a su madre que con el nombre artístico de Sofía Campos recorría los teatros con gran éxito. Ella tuvo entonces la ocasión de actuar en el teatro de variedades causando sensación, según cuenta el realizador en el documental. Poco después se convirtió en una de las figuras más populares del entretenimiento en Alemania. Cuando comienza la guerra es solicitada para trabajar grabando discos y actuando en unas quince películas de la época.

Mientras tuvo el beneplácito del régimen gozó de un alto prestigio social y ganó mucho dinero pero cuando cantó ante unos niños judíos en Suecia, todo se vino abajo y fue rechazada e incluso perseguida por las SS acusada de ayudar a la resistencia enemiga. Sus discos fueron prohibidos y también los de su madre.

Tras esta persecución, actuó en África y América, regresó a su país para volver en los sesenta a actuar en televisiones alemanas desde donde era solicitada. Treinta años después moría en la ciudad de Ñuñoa (Chile)
Nunca más logró alcanzar la tremenda fama que conquistara bajo el Tercer Reich y su popularidad se apagó para siempre.

Por cierto, me llama la atención la forma del presentador alemán en el vídeo de anunciar a la cantante bajo el nombre de "Rúsita Serra".

lunes, 15 de abril de 2013

La verdadera historia de Belchite

Imaginaros a alguien que un día soleado decide viajar junto a su familia no a un lugar con playa, ni a un bello paraje boscoso, sino a un pueblo llamado Belchite.
Supuestamente nos encontramos con un pueblo abandonado tras la Guerra Civil española y en el que se pueden ver los estragos de una batalla encarnizada. Nada más llegar la primera sorpresa, solo se puede visitar con guia, después de haber abonado seis euros. La guia abre las puertas de lo que parece será un viaje en el tiempo
La puerta de entrada a las ruinas de Belchite.



Una vez franqueada la puerta se puede observar la destrucción más absoluta. Se puede describir de mil maneras, pero siempre es mejor la prueba fotográfica.
He aquí donde llega el mazazo que desvirtúa toda la visita y que hace preguntarse al protagonista ¿Que hago aquí?
La guía nos informa que las ruinas que estamos a punto de ver no son por la batalla, sino por el abandono, las lluvias y los saqueos. Por lo visto durante años el antiguo pueblo de Belchite fue la cantera donde se sacaron muchos materiales para el nuevo Belchite.
El gozo en un pozo, el visitante se encuentra ante las ruinas de un pueblo abandonado, nada que ver con la Guerra Civil. Es un lugar devastado por los años y la avaricia, de esos que hay en todos los rincones de España, eso si, de visita gratuita.




Esta sería una foto impresionante si fuera lo que de verdad se publicita, las ruinas de una guerra, pero no es más que una casa a la que le robaron las tejas y todo lo que era de valor.













Por lo visto cuando una casa se queda sin tejado las paredes tienden a desplazarse hacia el exterior ocurriendo el derrumbe. Causa bélica:Ninguna.













Solo hay dos detalles que hacen recordar que allí hubo una batalla. Un campanario afectado por la artillería.
Y un "obús" sin desactivar que se encuentra incrustado en la pared de una iglesia. Iglesia que fue usada después de la guerra, porque el pueblo, y hay viene el segundo mazazo estuvo habitado hasta la mitad de los años 50 y por ende restaurado para poder seguir viviendo en él.
Iglesia donde esta alojado el obús.

Lateral de la misma iglesia donde se puede ver el obús
Primer plano del artefacto explosivo.
Y eso es todo.
La cuestión es. ¿Por que enseñan el pueblo? ¿Por que cobran 6 euros? ¿Por que perder un día en ver algo sin interés? Nunca sabremos las respuestas