jueves, 27 de octubre de 2011

¿Eres nazi?


Esto de ser aficionado a la Segunda Guerra Mundial tiene sus incovenientes. Nos os ha pasado alguna vez que cuando habláis con alguien y llega el momento de hacer referencia a vuestras aficiones, y vas y le dices que te gusta la Historia y que concretamente la circunscrita al último conflicto mundial, y ya, cuando le comentas que te fascina los años comprendidos entre 1933-1945, en este momento tu interlocutor, si sabe algo de Historia, te pregunta que si te refieres a "Hitler y todo eso".

Tu le dices que sí, que consideras a esos años una época fascinante. En ese instante te encuentras con el rostro de la otra persona tratando de escudriñar tus más oscuros secretos, las más maliciosas de tus intenciones al respecto y sigue intentando averiguar de que lado estás. Entonces tenemos dos opciones principales: No dejar claro tus ideas sobre el nazismo o maldecir automáticamente al dictador alemán.

La primera alternativa puede llegar a ser divertida si se sabemos jugar nuestra baza, provocando en algunos casos la confusión o la crispación del de enfrente. La otra opción no es tan gratificante ya que sólo tenemos que insultar al Führer, vomitando todo nuestro repertorio de improperios.

Todo esta conversación, cuando sin haber desvelado nuestras cartas ante el atónito interlocutor, toma un giro copernicano cuando planteas la cuestion: "¿tuvo el nazismo algo bueno?", y le empiezas a hablar de las autopistas de Alemania, de los puestos de trabajo creados desde el régimen nazi, de las vacaciones pagadas para los trabajadores, del Volkswagen Escarabajo y otras cosas derivadas del nazismo ( leer El Reich de los Mil Años, de Jesús Hernández, La Esfera de los Libros 2010). El final de la conversación depende de nosotros y de la sensación que queramos dejar en nuestro acompañante.

Esta entrada se me ocurrió por un programa de televisión en el que una persona le preguntaba a otra, después de haber visitado su casa y haber contemplado objetos de coleccionista propios del nazismo, que si era nazi. La ignorancia, en este aspecto, es supina en esta sociedad de la imagen y la apariencia.

El mero hecho de tener una bandera española con el águila de San Juan te convierte a los ojos de los demás en un franquista redomado. Si posees una espada medieval, ¿significa que eres partidiario de Roberto de Jerusalén?, si tienes en casa un Mein Kampf, eres un nazi, etc. Pero no, el no aficionado a la Historia no sabe discernir entre interés y partidismo.

Seguro que vosotros tenéis muchas anécdotas que podéis compartir.

6 comentarios:

Luis Guerra dijo...

El pan nuestro de cada día. Muchas veces es mejor callar las aficiones, así no hay que dar explicaciones

pedroboso dijo...

Pues si yo cuento todo lo que tengo, no se lo que me iban a llamar... en fin.

Mario Tenorio dijo...

Pedroboso:
Me acordé de ti cuando escribía esta entrada. Nazi...naci...naci-do para coleccionar, jajaja.

Un abrazo

Saludos desde el sur.

pedroboso dijo...

Ja,ja.. Mario, mira a ver si te animas un día y me haces una visita y te preparas para flipar...

Un abrazo

Ludovica dijo...

Tú lo has dicho, Mario: la historia del III Reich y lo relacionado con él es fascinante. La pregunta es: ¿cómo pudo degenerar de aquella manera? Y quizás, la gran desgracia de Alemania es que parece que su historia anterior a esa época casi no se conoce.

Anécdotas sí que tengo. Hace años estuve trabajando en una librería que tenía un público que, en fin, da sarpullido de solo pensarlo. Y es que una parte de los libros que se vendían allí atraían a esa gente. Un día entró un hombre que no debía tener más de 30 años, vió el género, y al oír sus comentarios de satisfacción le dije: ¿"Disculpe, Ud. es nazi"? A lo que me contestó: "No, no, soy nacional-socialista" (se ve que así le sonaba mejor). Me quedé que no sabía como seguir la conversación para venderle algo. Después, aquel hombre se empeñó en contarme su vida y me dijo que su abuelo tenía un libro firmado por el mismísimo Hitler.

Otra. En víspera de mi viaje a Viena, me lancé el farol de haber leído el Mein Kampf. Me hice con una versión pirata (no estaba dispuesta a colaborar con los derechos de autor) y la imprimí. Después de aquello la impresora con que lo hice no volvió a funcionar...

A propósito del águila de la bandera española: un profesor me dijo que la Constitución Española no dice nada al respecto, luego, no es inconstitucional.

Humberto dijo...

Muy buen apunte Ludovica, lo de la bandera.

Creo que a todos nos pasa algo parecido.

En mi caso, paso bastante de lo que piense la gente.

Cada día soy más "políticamente incorrecto", más "pellejo" ¡Qué le vamos a hacer!

Un saludo a todos.