lunes, 11 de junio de 2012

La batalla del Kursk


Estalingrado se había perdido para siempre y los militares alemanes, para evitar las contraofensivas rusas que intentaran aislar a los germanos en el Cáucaso, dan la orden de una rápida retirada haciendo que muchas unidades alemanas se amontonen en la cabeza del puente del Kuban, dando origen a la batalla de nombre homólogo en la que acaecieron enormes combates aéreos pues se sabía que a través de los cielos se tendría una importante ventaja para ayudar a las tropas. La Luftwaffe estaba ya tocando sus límites.
Manstein, alemán, había decidido fingir una retirada desastrosa para dar confianza a los soviéticos quienes se adentrarían demasiado en las líneas alemanas para luego caer sobre ellos y aniquilarlos por completo al encontrarse más desgastados. El plan de Manstein dio resultados y efectuó una contraofensiva que permitió rescatar la ciudad de Jarkov. Stalin y la STAVSKA, por supuesto, se preocuparon, y Zhukov, el salvador de Estalingrado, fue llamado para hacer algo en el frente que detuviese a los alemanes antes del inicio del verano. Tomó algunas medidas y consiguió que los alemanes fuesen frenados hasta cuando empezó el deshielo, y a excepción de la toma de Bjerlgorod por los germanos, este hecho paralizó casi todas las acciones en tierra, pues había barro por todas partes. La situación luego de semanas de tira y afloja en el frente del sur era el siguiente, un saliente de 160 km penetraba el frente alemán, de anchura tenía aproximadamente la misma medida. Al norte los alemanes tenían Orel, al centro del saliente estaba en disputa Kursk y al sur de aquella especie de golfo introducido en las filas alemanas y dibujado en los mapas, se hallaba Bjelgorod también en manos de los nazis.

Para cualquier soviético o nazi estaba claro que en aquella zona se libraría una batalla de grandes proporciones, no sólo acerca de la disputa de Jarkov, la misma Kursk o todo el Cáucaso, sino porque en dicho combate se probarían las reservas, las fuerzas y las tácticas de uno y otro bando que definiría de una vez por todas, el veredicto final acerca de quién sería el vencedor en el frente oriental. Los alemanes, más que todo debido al desgaste de su industria y de sus tropas, no tuvieron planes definidos sino hasta el mes de mayo. Se esperaban nuevos carros de combate como los Panther y Ferdinand pues nuevamente el ataque alemán se desarrollaría de la mano con los blindados, mientras que los rusos confiaban en ellos mismos y en la artillería.
El alemán Guderian fue llamado al frente otra vez luego de haber sido destituido en 1941 y los soviéticos respaldados en su inteligencia espía, se enteraron de los planes alemanes. Una vez más estos últimos perdieron el factor sorpresa, lo que dio tiempo a Zhukov y a Stalin para iniciar un plan defensivo que además debía contar con una contraofensiva. La barrera defensiva sobretodo, era fundamental y por ello la misma se armó con todo tipo de armamento antitanques, desde bazucas hasta artillería especializada. Gracias a la pérdida de tiempo de Hitler en la desconfianza hacia sus altos mandos y su excesiva confianza en sus blindados y armas, la operación fue pospuesta una y otra vez quedando finalmente establecida el 5 de julio de 1943.

Los planes
Para Manstein, luego de atraer lo suficiente al ejército se lanzaría una nueva ofensiva tal cual se hizo a la hora de recuperar Járkov. Esta táctica que se aplicaría en Kursk debía, al menos, acabar con una quinta parte del ejército soviético. Walter Model atacaría desde el sur de Orel, Hoth desde Jarkov en el norte para unirse ambos cerca de Kursk, completando un cerco. Los militares alemanes quisieron que se realice en mayo, pero como ya mencionamos, Hitler debía tomar la decisión final y se retrasó la operación primero para el 12 de junio y luego para el 4 de julio. Una vez más la ofensiva de verano que debió quedar lista durante la primera se retrasó siendo fatal para el destino de los nazis. La Operación Ciudadela consiguió reunir y movilizar 900 mil soldados, 2 mil aviones y 2700 tanques.
Los soviéticos planeaban atacar en Orel y Járkov igual que los alemanes. Pero Zhukov planteó esperar el ataque alemán, dejar que estos se internasen confiados, para luego lanzar una contraofensiva que acabe con ellos. Pero gracias a la ineptitud de Hitler, los soviéticos tuvieron tiempo de informarse exactamente de los planes alemanes y plantar 400 mil minas, construir 5 mil kilómetros de trincheras, reunir 1300000 soldados, 3300 tanques, 20000 piezas de artillería y 2400 aviones.Muy pronto, estallaría una batalla sin precedentes.

La batalla de tanques más grande de la historia

Los Stukas dieron el bautismo de fuego el 4 de julio. Bombardearon las posiciones en el norte, a continuación, la artillería nazi hizo su entrada. Hoth avanzó cumpliendo sus objetivos prioritarios al oeste de Butovo esa misma noche. Al sur las cosas marcharon algo lentas, en especial por el mal tiempo. El 5 de julio les tocó el turno a los soviéticos y con su acostumbrado bombardeo de artillería lanzaron la aviación rusa, que encontró una fiera resistencia de la Luftwaffe pues los alemanes contaban con radares. En los siguientes minutos se trabó la batalla aérea más grande de todos los tiempos. En tierra, mientras tanto, el ejército del norte se vio inmovilizado debido a los campos minados, no sería sino hasta el 9 de julio cuando se trabó un fiero combate entre tanques alemanes y soviéticos. La situación siguió igual para ambos bandos, pero con un gusto amargo para los alemanes pues no consiguieron avanzar. Esta batalla en Ponyri es recordada debido al salvajismo y la sangre que corrió. En el sur las cosas iban mejor para los germanos.

Batalla de Prokhorovka

El clímax de la batalla llevó este nombre. Producida entre el 9 al 15 de julio, se convirtió en el mayor escenario que aparentemente, según los historiadores, definió la batalla, siendo el día decisivo el número 12. En el combate se enfrentaron algo más de 500 carros de combate soviéticos contra cerca de, algo así, 400 blindados nazis. A continuación, se produjo un enfrentamiento sin precedentes en la historia. Los tanques de ambos bandos reventaban por los proyectiles que se intercambiaban sin cesar, se lanzaron todas las reservas y todos los tanques sin que haya un minuto de descanso.
Eso sin contar que en esos mismos instantes, en el cielo, los aviones nazis y soviéticos también disputaban un fiero combate que se prolongó durante todo el día. Los ataques soviéticos por avanzar más, fueron también rechazados, así como su infantería. Para el anochecer todo el campo era un enorme cementerio de tanques, incendiados y destruidos. El combate cuerpo a cuerpo también generó grandes bajas, había grupos de uno y otro bando que buscaban acabar con tanques, la brutalidad llegó a extremos nunca antes imaginados. Los ataques en algunas zonas se prolongaron hasta los días 15 y 16. En el norte las cosas, habían quedado empatadas, pero seguían teniendo un sabor amargo para los alemanes, en especial, luego de que se intentó recuperar Orel por los soviéticos. Von Manstein mientras tanto seguía insistiendo en que un esfuerzo más haría ganar la batalla, pero a decir verdad, los alemanes no estaban ya para esfuerzos, y para cualquier militar participe en el combate era obvio que Alemania había perdido ya la batalla y la guerra en el frente oriental. Hasta aquel momento no se ha establecido una cifra exacta con respecto a las bajas de blindados y soldados, aunque la balanza siempre le jugó en contra a los soviéticos, quienes por fortuna, podían reemplazar con facilidad las pérdidas. Por el sur, donde las cosas habían salido regulares para los germanos, también se consiguió debilitarlos, desgastarlos, sus avances pudieron ser detenidos y los iniciales habían sido meras ilusiones. Los soviéticos, insistimos, a costa de grandes pérdidas lograban detener a sus enemigos.

La gran decisión
Hitler observaba preocupado los mapas mientras discutía vehementemente con sus generales cercanos. La ofensiva en la cual el Führer confiaba sería el golpe decisivo para recuperar la moral de sus tropas y renacer las esperanzas de derrotar a su mortal enemigo, Stalin, se iban desvaneciendo poco a poco, una vez más, gracias a su ineptitud castrense. Cuando Hitler analizaba la situación de sus tropas recibe la noticia de que los aliados han desembarcado en Sicilia. Ahora debía hacer todo lo contrario, quitar tropas experimentadas del este y dirigirlas al oeste. Por todos los frentes de Kursk los alemanes eran empujados a sus posiciones iniciales. Para el 15 de julio se iniciaron ataques contra Orel de parte soviética utilizando a grupos del frente central. Los alemanes retrocedían en todas sus posiciones aceleradamente. En el sur, si bien los rusos estaban bastante débiles, para el 3 de agosto ya habían podido iniciar un ataque, tomaron Belgorod y el 23, luego de otra sanguinaria batalla por Járkov calle por calle, se le liberó de modo definitivo.
Esa fue la mayor batalla aérea y de blindados de todos los tiempos, donde los alemanes perdieron poco más de 56 mil soldados, y los soviéticos 70 mil, sin contar los heridos para ningún bando. Como sea, la batalla de Kursk será recordada como la de mayores e ingentes gastos, involucrados y material bélico que haya acaecido en un pequeño frente.

Fuente: Joaquin Toledo Historia Mundo

1 comentario:

DR. LOPEZ CORBALAN dijo...

El texto esta mas o menos bien, no dice nada nuevo o particularmente interesante, pero hay un fragmento...este.
El alemán Guderian fue llamado al frente otra vez luego de haber sido destituido en 1941 y los soviéticos respaldados en su inteligencia espía, se enteraron de los planes alemanes. Una vez más estos últimos perdieron el factor sorpresa

que debe ser leido con detalle.
1. Al nombrar a Heinz Guderian, automaticamente el lector debe ponerse en respetuosa situacion erguida y dar un venerable cabezazo de respeto hacia Heinz, el rapido. Sencillamante el mejor general de panzer de la 2GM.
2. El espionaje sovietico fue mucho mas efectivo y mucho mas activo que el contraespionaje de Canaris, un tipo muy en el limite de la legalidad. Die Rote Kapelle estaba fuertemente implantada, y la Bawehr brillaba clamorosamente por su escasa efectividad.