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jueves, 15 de agosto de 2013

Ponerle nombre a una batalla.


Todos los amantes de la historia  conocemos nombres de guerras y batallas. La verdad sea dicha, nunca me había preguntado como se bautizan a estos sucesos históricos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, hubo una batalla que dejó a los nazis sin las últimas reservas militares y de suministros. Lógicamente muchos de vosotros habréis pensado rápidamente en la Batalla de las Ardenas. Pues sí, habéis hecho bien. ¿Pero cómo llegó a tener ese nombre? La respuesta es curiosa.

Normalmente el nombre de una batalla se consolida en la historia de una guerra por el uso repetido que se haga del mismo en los libros, archivos e incluso periódicos de la época. También por la denominación utilizada por la soldadesca o por el pueblo en general. Sin olvidar que suele hacer referencia al lugar determinado en el que se desarrolla. En el caso de la conocida Batalla de las Ardenas, los norteamericanos llamaron a L.A. Marshall, un historiador militar que vivía en Paris y le pusieron en antecedentes sobre lo que ocurría en la zona comprendida entre nordeste de Francia, sudeste de Bélgica y Luxemburgo. Le dijeron que una operación militar de enorme importancia se estaba desarrollando en esos parajes y que existía la necesidad de ponerle un nombre acorde con el suceso.
                         



Marshall, tras conocer detalles de la batalla que estaba teniendo lugar en aquella zona, respondió que lo más adecuado sería denominarla Batalla de las Ardenas, nombre que ya se ha había tenido en cuenta en el Cuartel General, pero también añadió la conveniencia de asegurarse que no existiera otra batalla u operación militar anterior en la historia que llevase ese nombre. Tras una comprobación, se sacó a la luz unas escaramuzas en el pasado por aquella zona pero  ninguna batalla conocida por aquel nombre.

El historiador descubrió que, tras un corto periodo de satisfacción por ser aceptado el nombre propuesto, no sin algún incoveniente; los propios soldados habían bautizado la batalla con el nombre de Battle of the Bulge, -Batalla del Bulto- debido a la forma de cuña o saliente de la penetración alemana en las filas aliadas por medio de los Panzers. Este nombre sólo tendría continuidad en paises de habla inglesa, siendo conocido  en el resto como Batalla de las Ardenas.

Os dejo un vídeo que explica, para los no iniciados, el desarrollo de la ofensiva.


lunes, 28 de marzo de 2011

La Batalla del Kursk

Estalingrado se había perdido para siempre y los militares alemanes, para evitar las contraofensivas rusas que intentaran aislar a los germanos en el Cáucaso, dan la orden de una rápida retirada haciendo que muchas unidades alemanas se amontonen en la cabeza del puente del Kuban, dando origen a la batalla de nombre homólogo en la que acaecieron enormes combates aéreos pues se sabía que a través de los cielos se tendría una importante ventaja para ayudar a las tropas. La Luftwaffe estaba ya tocando sus límites.
Manstein, alemán, había decidido fingir una retirada desastrosa para dar confianza a los soviéticos quienes se adentrarían demasiado en las líneas alemanas para luego caer sobre ellos y aniquilarlos por completo al encontrarse más desgastados. El plan de Manstein dio resultados y efectuó una contraofensiva que permitió rescatar la ciudad de Jarkov. Stalin y la STAVSKA, por supuesto, se preocuparon, y Zhukov, el salvador de Estalingrado, fue llamado para hacer algo en el frente que detuviese a los alemanes antes del inicio del verano. Tomó algunas medidas y consiguió que los alemanes fuesen frenados hasta cuando empezó el deshielo, y a excepción de la toma de Bjerlgorod por los germanos, este hecho paralizó casi todas las acciones en tierra, pues había barro por todas partes. La situación luego de semanas de tira y afloja en el frente del sur era el siguiente, un saliente de 160 km penetraba el frente alemán, de anchura tenía aproximadamente la misma medida. Al norte los alemanes tenían Orel, al centro del saliente estaba en disputa Kursk y al sur de aquella especie de golfo introducido en las filas alemanas y dibujado en los mapas, se hallaba Bjelgorod también en manos de los nazis.

Para cualquier soviético o nazi estaba claro que en aquella zona se libraría una batalla de grandes proporciones, no sólo acerca de la disputa de Jarkov, la misma Kursk o todo el Cáucaso, sino porque en dicho combate se probarían las reservas, las fuerzas y las tácticas de uno y otro bando que definiría de una vez por todas, el veredicto final acerca de quién sería el vencedor en el frente oriental. Los alemanes, más que todo debido al desgaste de su industria y de sus tropas, no tuvieron planes definidos sino hasta el mes de mayo. Se esperaban nuevos carros de combate como los Panther y Ferdinand pues nuevamente el ataque alemán se desarrollaría de la mano con los blindados, mientras que los rusos confiaban en ellos mismos y en la artillería.
El alemán Guderian fue llamado al frente otra vez luego de haber sido destituido en 1941 y los soviéticos respaldados en su inteligencia espía, se enteraron de los planes alemanes. Una vez más estos últimos perdieron el factor sorpresa, lo que dio tiempo a Zhukov y a Stalin para iniciar un plan defensivo que además debía contar con una contraofensiva. La barrera defensiva sobretodo, era fundamental y por ello la misma se armó con todo tipo de armamento antitanques, desde bazucas hasta artillería especializada. Gracias a la pérdida de tiempo de Hitler en la desconfianza hacia sus altos mandos y su excesiva confianza en sus blindados y armas, la operación fue pospuesta una y otra vez quedando finalmente establecida el 5 de julio de 1943.

Los planes
Para Manstein, luego de atraer lo suficiente al ejército se lanzaría una nueva ofensiva tal cual se hizo a la hora de recuperar Járkov. Esta táctica que se aplicaría en Kursk debía, al menos, acabar con una quinta parte del ejército soviético. Walter Model atacaría desde el sur de Orel, Hoth desde Jarkov en el norte para unirse ambos cerca de Kursk, completando un cerco. Los militares alemanes quisieron que se realice en mayo, pero como ya mencionamos, Hitler debía tomar la decisión final y se retrasó la operación primero para el 12 de junio y luego para el 4 de julio. Una vez más la ofensiva de verano que debió quedar lista durante la primera se retrasó siendo fatal para el destino de los nazis. La Operación Ciudadela consiguió reunir y movilizar 900 mil soldados, 2 mil aviones y 2700 tanques.
Los soviéticos planeaban atacar en Orel y Járkov igual que los alemanes. Pero Zhukov planteó esperar el ataque alemán, dejar que estos se internasen confiados, para luego lanzar una contraofensiva que acabe con ellos. Pero gracias a la ineptitud de Hitler, los soviéticos tuvieron tiempo de informarse exactamente de los planes alemanes y plantar 400 mil minas, construir 5 mil kilómetros de trincheras, reunir 1300000 soldados, 3300 tanques, 20000 piezas de artillería y 2400 aviones.Muy pronto, estallaría una batalla sin precedentes.

La batalla de tanques más grande de la historia

Los Stukas dieron el bautismo de fuego el 4 de julio. Bombardearon las posiciones en el norte, a continuación, la artillería nazi hizo su entrada. Hoth avanzó cumpliendo sus objetivos prioritarios al oeste de Butovo esa misma noche. Al sur las cosas marcharon algo lentas, en especial por el mal tiempo. El 5 de julio les tocó el turno a los soviéticos y con su acostumbrado bombardeo de artillería lanzaron la aviación rusa, que encontró una fiera resistencia de la Luftwaffe pues los alemanes contaban con radares. En los siguientes minutos se trabó la batalla aérea más grande de todos los tiempos. En tierra, mientras tanto, el ejército del norte se vio inmovilizado debido a los campos minados, no sería sino hasta el 9 de julio cuando se trabó un fiero combate entre tanques alemanes y soviéticos. La situación siguió igual para ambos bandos, pero con un gusto amargo para los alemanes pues no consiguieron avanzar. Esta batalla en Ponyri es recordada debido al salvajismo y la sangre que corrió. En el sur las cosas iban mejor para los germanos.

Batalla de Prokhorovka

El clímax de la batalla llevó este nombre. Producida entre el 9 al 15 de julio, se convirtió en el mayor escenario que aparentemente, según los historiadores, definió la batalla, siendo el día decisivo el número 12. En el combate se enfrentaron algo más de 500 carros de combate soviéticos contra cerca de, algo así, 400 blindados nazis. A continuación, se produjo un enfrentamiento sin precedentes en la historia. Los tanques de ambos bandos reventaban por los proyectiles que se intercambiaban sin cesar, se lanzaron todas las reservas y todos los tanques sin que haya un minuto de descanso.
Eso sin contar que en esos mismos instantes, en el cielo, los aviones nazis y soviéticos también disputaban un fiero combate que se prolongó durante todo el día. Los ataques soviéticos por avanzar más, fueron también rechazados, así como su infantería. Para el anochecer todo el campo era un enorme cementerio de tanques, incendiados y destruidos. El combate cuerpo a cuerpo también generó grandes bajas, había grupos de uno y otro bando que buscaban acabar con tanques, la brutalidad llegó a extremos nunca antes imaginados. Los ataques en algunas zonas se prolongaron hasta los días 15 y 16. En el norte las cosas, habían quedado empatadas, pero seguían teniendo un sabor amargo para los alemanes, en especial, luego de que se intentó recuperar Orel por los soviéticos. Von Manstein mientras tanto seguía insistiendo en que un esfuerzo más haría ganar la batalla, pero a decir verdad, los alemanes no estaban ya para esfuerzos, y para cualquier militar participe en el combate era obvio que Alemania había perdido ya la batalla y la guerra en el frente oriental. Hasta aquel momento no se ha establecido una cifra exacta con respecto a las bajas de blindados y soldados, aunque la balanza siempre le jugó en contra a los soviéticos, quienes por fortuna, podían reemplazar con facilidad las pérdidas. Por el sur, donde las cosas habían salido regulares para los germanos, también se consiguió debilitarlos, desgastarlos, sus avances pudieron ser detenidos y los iniciales habían sido meras ilusiones. Los soviéticos, insistimos, a costa de grandes pérdidas lograban detener a sus enemigos.

La gran decisión
Hitler observaba preocupado los mapas mientras discutía vehementemente con sus generales cercanos. La ofensiva en la cual el Führer confiaba sería el golpe decisivo para recuperar la moral de sus tropas y renacer las esperanzas de derrotar a su mortal enemigo, Stalin, se iban desvaneciendo poco a poco, una vez más, gracias a su ineptitud castrense. Cuando Hitler analizaba la situación de sus tropas recibe la noticia de que los aliados han desembarcado en Sicilia. Ahora debía hacer todo lo contrario, quitar tropas experimentadas del este y dirigirlas al oeste. Por todos los frentes de Kursk los alemanes eran empujados a sus posiciones iniciales. Para el 15 de julio se iniciaron ataques contra Orel de parte soviética utilizando a grupos del frente central. Los alemanes retrocedían en todas sus posiciones aceleradamente. En el sur, si bien los rusos estaban bastante débiles, para el 3 de agosto ya habían podido iniciar un ataque, tomaron Belgorod y el 23, luego de otra sanguinaria batalla por Járkov calle por calle, se le liberó de modo definitivo.
Esa fue la mayor batalla aérea y de blindados de todos los tiempos, donde los alemanes perdieron poco más de 56 mil soldados, y los soviéticos 70 mil, sin contar los heridos para ningún bando. Como sea, la batalla de Kursk será recordada como la de mayores e ingentes gastos, involucrados y material bélico que haya acaecido en un pequeño frente.

Fuente: Joaquin Toledo Historia Mundo

lunes, 14 de marzo de 2011

Batalla de Montecassino


La batalla de Montecassino (Italia) tuvo lugar entre el 4 enero y el 19 mayo de 1944.
El pueblo se haya situado en una colina escarpada, la zona más alta esta dominada por un monasterio medieval, hacia la mitad de la colina se hallaba el antiguo castillo, y en la zona baja se hallaba el pueblo y una pequeña vía fluvial.

Tras meses de lucha, las fuerzas aliadas se ven incapaces de atravesar las líneas alemanas fuertemente atrincheradas tras la línea Gustav. Después del infructuoso desembarco en Anzio, que causo casi 34,000 bajas aliadas quedo claro que Montecassino era vital.

El primer ataque propiamente dicho fue llevado a cabo por la 36ª división de infantería estadounidense. Tenia la orden de asegurar la orilla alemana del río, que fue sometida a un intenso bombardeo. Confiados en que las fuerzas alemanas habían sido exterminadas, y sin pararse a comprobarlo comenzaron a preparar las lanchas de asalto, las fuerzas alemanas abrieron fuego, y la 36ª sin siquiera haber empezado a cruzar el río ya había sufrido un 25% de bajas (más de 500 muertos) en cuestión de minutos. Aun así apoyados por un fuego de artillería intenso, consiguen establecer una cabeza de puente. Esa misma noche, las fuerzas estadounidenses encabezan un ataque, que es frenado, y la persecución es tal que se ven obligados a abandonar la orilla capturada esa misma mañana. El comandante en jefe alemán pregunto al capitán a cargo de la defensa si podrían resistir, la respuesta fue la siguiente:

"Los destacamentos de asalto del enemigo que cruzaron el río han sido aniquilados".

El alto mando Aliado, manda otro ataque 4 días después, en un punto similar del río salvo que el bajo nivel del agua permitía el paso de blindados. A la misma vez que 20 tanques Sherman aliados cruzaban el río, los alemanes volaron la presa situada río arriba, quedando estos vehículos atascados, imposibilitando el paso de mas, y causando severas bajas. Aun así, se establece una cabeza de puente. La 34ª blindada encabezó un ataque contra Montecassino, metiéndose de lleno en un campo de minas y quedando casi aniquilada; en cuanto llego al pueblo fue completamente diezmada con un mar de proyectiles anti-taque.

A principios de febrero las fuerzas aliadas consiguen penetrar hasta la base de la abadía, pero un rápido contraataque de granaderos panzer, le obliga a retirarse, de nuevo con severísimas bajas.

Tras meses de combate no quedaba en toda Italia una división americana que no estuviese exhausta, por ello las tropas coloniales francesas reanudaron el ataque. Estos tomaron las zonas colindantes de Montecassino y casi consiguen enlazar con el ejército americano, otra vez el ejercito aliado es frenado. Febrero es lluvioso y frío y ambos bandos están deshechos.

El 11 de febrero la ofensiva francesa es cancelada y por aquel entonces los aliados habían perdido casi 6700 hombres y las bajas alemanas eran mínimas. Para relevar a la cansada 15ª división de granaderos que hasta entonces había resistido heroicamente llega la 1 división de Fallschirmjäger.
Las fuerzas alemanas re-excavan sus defensas, con ordenes expresas de no ocupar el monasterio.
El alto mando aliado, ordena un bombardeo masivo para destruir las posiciones enemigas. El bombardeo que duro semanas, dejó el relieve bastante similar al de la luna. Aun habiendo informado el ejercito alemán de que en el monasterio (edificio que dominaba la colina en la que esta situado Montecassino) solo se refugiaban civiles, el edificio fue bombardeado (arrojaron sobre él 2500 toneladas de bombas) causando una tragedia. Después del bombardeo fue utilizado como parapeto por los alemanes.

Tras el bombardeo le toca el turno al ejército británico. Durante dos días, las fuerzas de la Commonwealth lanzaron furiosos ataques contra el pueblo y aledaños. Las bajas fueron terribles. Aunque la 15ª Panzergrenadier había dejado el listón alto, los paracaidistas alemanes (apodados por sus enemigos diablos verdes, por el color de sus insignias) demostraron que no iban a ceder ni un palmo. Aunque durante el primer día de ataque británico se consiguió capturar la estación de tren de Cassino, fue solo un éxito inicial, ya que al día siguiente la ya conocida 15ª panzer la reconquistó.

A partir del día 18 comienza a nevar y el ataque se detiene.

El día 15 de marzo un estruendoso ataque de artillería aliado, que causo un temblor que pudo sentirse a 10 km a la redonda, despertó a la defensa alemana, fueron arrojadas más de 1200 toneladas de explosivos, muchos murieron, pero el grueso de las fuerzas alemanas sobrevivió en los sótanos y alcantarillas de la ciudad..

¿En que cabeza cabria que hubiese supervivientes?, eso mismo pensó el alto mando aliado, por lo que tras el bombardeo se ordena avanzar a 6 divisiones neozelandesas, que comprobaron atónitos, que los paracaidistas abandonaban sus refugios para repelerles. Una tras otra las divisiones atacantes son rechazadas a lo largo de 9 noches y sus consiguientes días.
Un mes después se lanza una nueva ofensiva, que penetra hasta la colina del castillo, la artillería aliada, disparó como cobertura más de 600,000 obuses. Estos no causaron bajas enemigas, pero si 2000 bajas propias. El día 11 de mayo, tras innumerables ataques se ordena avanzar al ejército polaco, que es repelido como tantos otros. Semanas después un contingente polaco comunica por radio que han conseguido romper las defensas; al cabo de unas horas el mismo operador rectifica:

"No les expulsamos, al parecer por la noche abandonaron el pueblo". Solo quedaron allí, los heridos, muertos y dos médicos militares.
El General Británico Alexander aduló a los paracaidistas alemanes con la siguiente frase: "Es extraordinaria la tenacidad de estos paracaidistas alemanes. Estuvieron sometidos a toda la fuerza aérea del Mediterráneo bajo la mayor concentración de potencia de fuego que se ha visto jamás. Dudo que haya otras tropas en el mundo que hubiesen podido levantarse y seguir luchando con aquella ferocidad". Los alemanes, orgullosos, se habian retirado para evitar ser cercados ante el inminente desmoronamiento de toda la línea Gustav.
Fuente: eloaapaz

lunes, 28 de febrero de 2011

Batalla del Alamein


En junio de 1942 Erwin Rommel , general del Afrika Korps, obligó a retroceder al VIII Ejército británico hasta El-Alamein, aproximadamente a 100 km de Alejandría, , tras haber hecho seis mil prisioneros aliados.

 Tobruk, en poder de las tropas británicas y de la Commonwealth desde 1941, sucumbió ante el Eje el 20 de junio. Benito Mussolini consideró que Egipto no tardaría en ser ocupada por el Eje y se dispuso a entrar en El Cairo como un conquistador. No obstante, el VIII Ejército, al mando del cual estaba el general sir Claude Auchinleck, consiguió detener el avance enemigo en El-Alamein en el mes de julio. Después de una primera derrota de los italianos en 1940, los esfuerzos militares de los británicos en la guerra del Desierto habían sido de escasa relevancia: sus tropas habían quedado completamente abrumadas ante la superioridad de las tácticas militares enemigas, la valía de sus generales y los tanques acorazados de los alemanes. Los carros de combate Crusader de los británicos no podían disparar tanto como los que poseían los alemanes y eran defectuosos; mientras que las armas antiaéreas de 88 mm de los alemanes, empleadas para repeler los ataques de los tanques, no encontraron parangón en la artillería antitanque británica. Los cazas británicos fueron inferiores a los del ejército alemán hasta el otoño de 1942. Las tropas británicas sólo contaban con un elemento a su favor en 1942: su habilidad para descodificar las transmisiones del ejército y las fuerzas navales italianas y  los códigos militares alemanes. Este hecho proporcionaba una ventaja crucial sobre el enemigo desde el punto de vista de la inteligencia militar. Esta información, así como la conservación de Malta, les permitieron hundir los convoyes italianos enviados al norte de África; además, la destrucción simultánea de la armada del Eje casi en su totalidad en la zona del Mediterráneo hizo posible el envío de equipo vital al VIII Ejército.



Winston Churchill sustituyó a Auchinleck por el general sir Bernard Montgomery en el mando del VIII Ejército a finales de agosto. Este experimentado militar no tardó en volver a infundir moral a las tropas, que se encontraban un tanto decaídas como resultado de las derrotas. Era asimismo muy previsor y se preocupó de establecer una arrolladora superioridad sobre las potencias del Eje en términos de recursos humanos, tanques, artillería y aviación, antes de iniciar su ofensiva. Ésta fue una precaución muy acertada, dado que las fuerzas de Rommel se hallaban atrincheradas en un complejo sistema de fortificaciones protegidas por campos de minas. El plan de Montgomery se basaba en la infantería, apoyada de cerca por las defensas aéreas y terrestres, y consistía en asaltar el frente alemán y despejar el camino para que los tanques pudieran destruir a las fuerzas que se refugiaban en las trincheras. El desarrollo de esta acción requería una concienzuda preparación y entrenamiento.

La segunda batalla de El-Alamein (al-Alamayn) comenzó el 23 de octubre de 1942. Tras una aplastante guerra de agotamiento, Rommel ordenó a sus fuerzas, dispersas y agotadas, retirarse el 4 de noviembre. Se replegaron 2.400 km hacia el interior de Túnez. Los ejércitos del Eje perdieron 2.300 hombres y 28.000 soldados fueron hechos prisioneros. Mientras tanto, las fuerzas anglo-americanas llegaban a la zona francesa del norte de África el 7 de noviembre de 1942. Los Afrika Korps no fueron aniquilados gracias al cauteloso avance de Montgomery a través de Libia, una estrategia motivada en parte por su temor a que los alemanes contraatacaran a las fuerzas británicas de las primeras posiciones. Ésta fue la primera victoria terrestre sobre el ejército alemán durante la II Guerra Mundial y ocasionó en la primavera de 1943 la destrucción de las fuerzas alemanas en Túnez a manos de los aliados.

Fuente: segunda guerra mundial

martes, 11 de enero de 2011

La Batalla de Inglaterra

El ataque aéreo sobre Gran Bretaña se inició el 10 de julio de 1.940 y estuvo dirigido contra los barcos y los puertos del sur de Inglaterra. La Luftwaffe disponía en total de unos 2.670 aviones (Junkers, Dorniers, Heinkels, Stukas, Focke-Wulfs y Messerschmitts), mientras que la R.A.F. contaba únicamente con unos 650 Spitfires y Hurricanes y la ventaja logística del radar así como una mayor facilidad para repostar en combate.

La segunda fase de la ofensiva del mariscal Goering, dirigida contra las defensas aéreas británicas, instalaciones y aeródromos de la R.A.F. y líneas de comunicación terrestres, se desarrolló entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre y estuvo a punto de suponer la definitiva derrota británica.

El 7 de septiembre, Hitler y Goering cambiaron repentinamente el objetivo de los ataques de la Luftwaffe, dirigiéndose contra Londres en respuesta a un bombardeo británico sobre Berlín. En esta tercera fase, los objetivos dejaron de ser militares y pasaron a ser civiles. Esto dio tiempo a la R.A.F. para reparar sus aeródromos y para concentrar sus esfuerzos en la defensa efectiva

El gran cambio tuvo lugar el domingo 15 de septiembre de 1.940. Al mediodía la Luftwaffe inició un gran ataque contra Londres y tuvo que enfrentarse por primera vez con una defensa masiva de cazas británicos que llegaron a sumar entre 250 y 200 Sitfire y Hurricane. Churchill, que siguió los combates desde el puesto de mando de la XI División, recibió del vicemariscal del Aire Park, a su pregunta sobre las reservas, la misma respuesta que éste había obtenido del general Gamelin a idéntica pregunta: "ninguna".

Los británicos habían echado toda la carne en el asador. La Luftwaffe perdió ese día 56 aviones, aunque la propaganda británica amplió su éxito y habló de 185 aparatos derribados. Lo cierto es que las bajas de la Luftwaffe fueron demasiado sensibles como para intentar una invasión. La opinión mundial también empezó a dudar: en los EE.UU. se afianzó la creencia de que los británicos aguantarían el golpe.

Desde la ventaja que ofrece la retrospectiva, se observa que los alemanes habían perdido la batalla debido fundamentalmente a graves errores cometidos por sus mandos:

1.- Faltaron bombarderos y cazas de gran radio de acción.

2.- Se infravaloró la capacidad del radar británico y se malogró la oportunidad de destruirlo.

3.- Se cambió de objetivo operacional, de puntos estratégicos e instalaciones del Fighter Command a los muelles de Londres, muy poco antes de coronar con éxito la primera meta.

Sin los errores segundo y tercero hubiera sido posible un resultado positivo para los alemanes. Sin la defensa de los cazas británicos, los bombarderos alemanes hubiesen tenido abiertas las puertas de Inglaterra, con gran perjuicio de la flota británica, pues si bien las bombas alemanas no estaban en condiciones de causar graves daños a los acorazados británicos, sí hubiesen podido hacer estragos en sus bases, y sin petróleo ni municiones la flota británica hubiese quedado anulada.

A esto se referían los jefes de de la flota británica en sus análisis, al afirmar, antes de estos sucesos, que "en caso de que los alemanes llegaran a dominar el cielo, los buques de guerra sólo podrían contener la invasión durante escaso tiempo". Así, tras haber dominado el cielo, y en consecuencia, paralizado la flota, el mando alemán, pese a los escasos medios de los que disponía, hubiera podido llevar a cabo la invasión. Esto, según palabras de Churchill, hubiese decidido la guerra: con los aviones y el potencial industrial británico en manos de Hitler, nada hubiese podido parar la máquinaria de guerra alemana.

La Batalla de Inglaterra constituyó la primera derrota importante de la Alemania nazi y frustró el intento de Adolf Hitler de invadir Gran Bretaña. Winston Churchill declararía: "Nunca antes en el campo de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos", en referencia a los miembros de la R.A.F. El III Reich jugó y perdió su suerte a finales del otoño de 1.940, aunque nadie pareció darse cuenta de ello.

Fuente: La Segunda Guerra Mundial

miércoles, 5 de enero de 2011

La batalla de las Ardenas

Bajo este nombre se conoce a una serie de ofensivas libradas en los bosques de Ardenas (límite entre Francia y Bélgica) que favorecieron a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial y que, en virtud de la desproporcionada idea de primacía alemana, sumió a éstos en un fracaso imposible de revertir.ardenas

Esta situación fue iniciada debido a que los aliados habían perdido la Batalla de Arnhem y con esta estocada el Führer se proponía generar un escenario similar al vivido en 1940, cuando destruyó las fuerzas galas, aislando a los ingleses. Entonces utilizó la táctica de embolsamiento, estrategia que se proponía volver a implementar en esta oportunidad, no sólo con un fin defensivo sino con el propósito de aislar los ejércitos soviéticos de los norteamericanos y de esta manera obligarlos a retroceder.

Cabe mencionar que tal maniobra de ningún modo era esperada los aliados, Alemania no estaba en posición de efectuar un ataque de tamaña magnitud, la Wehrmacht estaba agotada y mal armada y los nazis carecían de posibilidad de rearme y mucho menos velocidad para hacerlo, recurso con el que sí contaban los aliados.

Básicamente, el plan era atacar el macizo de Ardenas en donde una pequeña coalición de norteamericanos sería fácil de reducir, llegar hasta Moza, reorientarse hacia el norte en dirección Amberes y aislar a los ingleses para que éstos capitularan.

La iniciativa de Hitler no fue apoyada por sus generales quienes le propusieron un plan menos ambicioso pero de seguro alcance, orientado a cuidar los avances conseguidos y a neutralizar el saliente americano en las cercanías de Aquisgrán. Dicha propuesta fue rechazada por el fürer, quien siguió adelante; reunió 500 000 hombres, pertrechando las unidades blindadas.


El 16 de diciembre de 1944 Adolf Hitler lanzó las unidades Panzer en contra de las posiciones norteamericanas ubicadas en las Ardenas. El éxito alemán desorientó al bando contrario, quien tuvo que reubicarse. Tan sólo en el primer día, el ejército nazi tomó 7000 prisioneros. Sin embargo, la reacción aliada no tardó en manifestarse, mostrando su supremacía aérea. A esta falencia se sumaron las malas condiciones climáticas: la niebla y la nieve dificultaron aún más el desenvolvimiento de las fuerzas del Eje.
Pasó lo contrario a lo previsto por Hitler. Los generales alemanes temían terminar siendo ellos los embolsados si no ejercían un retiro parcial hacia posiciones más seguras; razón por la cual, tras haberlo solicitado y haber recibido la negativa, fue lo que ocurrió.

Hacia fines de enero de 1945, puede considerarse que la batalla había finalizado en un empate respecto según los resultados, la pérdida humana fue de alrededor de 80 000 hombres en cada bando. Sin embargo, también puede afirmarse que para el ejército nazi constituyó una derrota de la que no pudo reponerse, sus recursos eran escasos y la Wehrmacht había sido diezmada.

Finalmente, la Batalla de las Ardenas liberó el camino para las fuerzas soviéticas en el Este y la ruta a Berlín para el ejército norteamericano