Mostrando entradas con la etiqueta Holocausto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Holocausto. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de septiembre de 2012

Esconderse en los libros.


Ya se sabe que los niveles de lectura en nuestra querida y ruinosa España están por los suelos. Es difícil que un adolescente se habitúe a coger una vez al día un libro con el sencillo objetivo de aprender y entretenerse. Estos chavales de hoy tienen demasiadas distracciones y el anticuado invento del libro no pasa por ser una prioridad.

En este final de verano he intentado, una vez más, que mi hijo mayor se sienta atraído por la lectura. Observo como los libros que le obligan a leer durante el curso son aburridos y sobre todo falto de interés para su edad. Así que he adoptado una medida desesperada. Le he pedido que se lea El diario de Anna Frank. La idea es que lea algo que le impacte y le despierte su curiosidad. Ya se que muchos de vosotros pensaréis que el texto es duro pero espero que resulte positivo para él.

He aprovechado para releer un poco por encima la historia de la famosa niña judía. Lo leí hace tanto tiempo que me está resultado nuevo en muchos detalles y partes de la historia. He llegado a tener la sensación que el texto está muy retocado. No parece escrito por una niña y el vocabulario es más avanzado del que Anna, imagino, manejaría entonces.

Si Otto Frank se dedicó a meter la pluma en el cuaderno de su hija, no lo puedo asegurar, ya he dicho que son sólo sensaciones propias. Sólo se que el libro es más estremecedor por lo que no cuenta que por el relato en sí. Un sinvivir con el peligro constante de ser descubierto y denunciado por cualquier vecino.

Bueno, pronto escribiré de un estupendo pequeño gran libro que he leído y que me ha maravillado, pero como diría Conan, "ésa es otra historia".

lunes, 2 de abril de 2012

Testigos de Jehová en el Tercer Reich

Los Testigos de Jehová fueron víctimas de una intensa persecución bajo el régimen nazi, debido a que se negaban a aceptar la autoridad del estado por sus conexiones internacionales y porque se oponían con vehemencia tanto a la guerra en nombre de una autoridad temporal como a un gobierno organizado en temas de conciencia.
Transcurridos sólo algunos meses desde el momento en que los nazis tomaron el poder, los gobiernos regionales, en primer lugar los de Baviera y Prusia, comenzaron la ofensiva en contra de los Testigos de Jehová interrumpiendo sus reuniones y saqueando sus oficinas locales para luego ocuparlas. El 1 de abril de 1935, el Reich y ministro del interior prusiano ordenó a los oficiales locales a cargo disolver la Sociedad de la Atalaya.
Muchas de las acciones de los Testigos de Jehová suscitaban el antagonismo de las autoridades nazis. Los testigos sostenían que eran apolíticos y que sus acciones no estaban en contra de los nazis, pero el hecho de no estar dispuestos a realizar el saludo nazi, ni formar parte de las organizaciones del partido o permitir a sus niños formar parte de la Juventud Hitleriana, su negativa a participar en las denominadas elecciones o plebiscitos, y su negativa a adornar sus hogares con las banderas nazis los hacían blancos de sospechas. Una unidad especial de la Gestapo (policía secreta del estado) creó un registro de todas las personas sospechadas de ser Testigos de Jehová. Los agentes de la Gestapo se infiltraron en las reuniones de estudio de la Biblia. Si bien los Testigos de Jehová como tales no estaban prohibidos, muchas de las actividades básicas para el ejercicio de su fe se volvieron progresivamente blancos de ataque. Sobre todo, las autoridades trataron de prohibir la distribución de publicaciones, que se producían en forma local o que se ingresaban de contrabando de otros países en grandes cantidades, y que para los nazis eran claramente subversivas.
Cuando en marzo de 1935 se restableció en Alemania el servicio militar obligatorio, el conflicto con los testigos se agudizó. Por negarse a enlistarse o a realizar tareas relacionadas con la actividad militar y por continuar con las reuniones ilegales, se incrementaron los arrestos de Testigos de Jehová, quienes eran juzgados por las autoridades judiciales y encarcelados en prisiones y campos de concentración.
En 1939, un número estimado en 6.000 testigos (incluidos algunos de Austria y Checoslovaquia) estaban detenidos en prisiones o campos. Otros huyeron de Alemania, continuaron con sus prácticas religiosas en privado o bien las abandonaron por completo. Algunos fueron víctimas de torturas en un intento por hacerlos firmar declaraciones en las cuales renunciaban a su fe, pero pocos cedieron ante esta presión.
En los campos de concentración, todos los prisioneros llevaban marcas de distintas formas y colores para que los guardias y oficiales de campo pudieran identificarlos por categorías. Los Testigos de Jehová llevaban parches triangulares color púrpura. Aun en los campos, ellos continuaban con sus reuniones y sus oraciones, y las actividades misioneras para captar adeptos a su fe. En el campo de concentración de
Las condiciones en los campos nazis eran duras para todos los prisioneros. Muchos murieron de hambre, por enfermedades, de agotamiento, por exposición al frío y por el trato cruel. Los Testigos de Jehová que estaban cautivos se mantenían en base al apoyo mutuo y porque creían que su sufrimiento era parte de su trabajo para Dios. Los testigos, en forma individual, dejaban atónitos a los guardias al negarse a realizar rutinas militares como pasar lista o enrollar vendajes para los soldados que peleaban en el frente. Al mismo tiempo, las autoridades del campo consideraban que los testigos eran relativamente confiables, ya que se negaban a escapar y no ofrecían resistencia a los guardias. Por esta razón, los oficiales y guardias de campo nazis utilizaban generalmente a los testigos como empleados domésticos.
De los 25.000 a 30.000 alemanes que en 1933 eran Testigos de Jehová, un número estimado en 20.000 continuó activo durante el período nazi. Los restantes huyeron de Alemania, renunciaron a su fe, o practicaron su fe dentro del ámbito familiar. De los que permanecieron activos, aproximadamente la mitad recibió condenas de un mes a cuatro años de prisión, con un promedio de 18 meses, en alguna oportunidad durante la era nazi. De los condenados o sentenciados, entre 2.000 y 2.500 fueron enviados a campos de concentración, de los cuales, entre 700 y 800 aproximadamente no eran alemanes (este número incluye alrededor de 200 a 250 holandeses, 200 austriacos, 100 polacos, y entre 10 y 50 belgas, franceses, checos y húngaros).
El número de Testigos de Jehová que murió en campos de concentración y prisiones durante la era nazi se estima en 1.000 alemanes y 400 de otros países, incluidos unos 90 austriacos y 120 holandeses aproximadamente. (Los Testigos de Jehová que no eran alemanes sufrieron un porcentaje de muertes considerablemente más alto que los testigos alemanes). Además, aproximadamente unos 250 Testigos de Jehová alemanes fueron ejecutados luego de ser juzgados y condenados por tribunales militares por negarse a prestar servicios en el ejército alemán.

Fuente: Enciclopedia del holocausto
Buchenwald, crearon una imprenta clandestina y distribuían panfletos religiosos.

domingo, 4 de marzo de 2012

Viaje a Múnich: Campo de concentración de Dachau

Desde que se despertó en mí la fiebre por todo lo relacionado por el Tercer Reich uno de mis mayores deseos ha sido visitar Alemania y más concretamente Múnich. Por suerte la semana pasada pude cumplir ese deseo y viaje a la capital Bávara.
Como no podía ser de otra forma plasmaré en el Blog las experiencias y sensaciones vividas allí. Hoy comenzaré con la primera excursión realizada: El campo de concentración de Dachau.

Llegar hasta allí no tiene perdida. Hay que coger la línea de Metro S2 dirección Petershausen, bajarse en Dachau y abandonar la estación por la salida principal. Después hay que buscar el autobús que pasa por el campo de concentración. Es fácil ya que todo  viene indicado para que nadie se extravíe.

Al llegar a campo hay que alquilar una audioguía por tres euros. Pertrechados con el artilugio ya se puede iniciar la visita.
Entrada al campo 
Un servidor delante de la puerta principal donde se puede leer la famosa leyenda  "el trabajo os hará libres" Puerta reconstruida
Al entrar dentro del reciento uno se encuentra con un enorme solar desierto, a la derecha se puede ver el único edificio original, el edificio de intendencia que es usado como museo. En él se encontraban la cocina, guardarropas, talleres y Baños.  
El solar, a la derecha se distingue el edificio de intendencia, ahora museo.
En el museo se explica la historia del campo y las experiencias de reclusos que fueron allí llevados






 Una vez finalizado el museo sales de nuevo a la explanada y acudes a un barracón reconstruido en el cual se pueden ver las habitaciones, también reconstruidas, de los reclusos




Después de ver las habitaciones sales a otra enorme explanada donde  estaban los demás barracones. 
Al final de este gran lugar vacío se encuentran los hornos crematorios, también reconstruidos




Tras los hornos crematorios llega una sala que hasta la audioguía dice que trae polémica. Las cámaras de gas.  Nunca fueron usadas y algunos historiadores incluso dicen que fueron levantadas por los americanos.

Una vez que se termina la visita a uno le queda una sensación de vacío, sabes todo lo que sucedió allí y conoces las terribles historias de los que allí perecieron, pero falta algo, es un lugar desangelado, sin alma. Si no conoces la historia de la Alemania Nazi puede que impresione, pero a aquellos que hemos leído en profundidad sobre el tema no nos transmite nada, solo te encuentras con un solar enorme donde han reconstruido algunos edificios y han colocado paneles informativos. Las victimas del campo de  concentración de Dachau se merecen algo más, un lugar que haga que al visitante se le erice la piel y no un sitio mantenido para cubrir el expediente. Decepcionante
El próximo lunes más sobre Múnich.










lunes, 20 de febrero de 2012

Los otros perseguidos


Si bien los judíos eran el blanco principal del odio nazi, no eran el único grupo perseguido. Otras personas y grupos eran considerados "indeseables" y "enemigos del estado". Una vez que silenciaron las voces de los oponentes políticos, los nazis aumentaron la violencia contra otros "marginados".
Al igual que los judíos, los romaníes (gitanos) fueron perseguidos por los nazis por "no ser arios" y ser racialmente "inferiores". Los romaníes habían vivido en Alemania desde el siglo XV y habían enfrentado allí la discriminación durante siglos. También habían sido víctimas de la discriminación oficial mucho antes del año 1933. Bajo el régimen nazi, las familias romaníes (gitanas) de las ciudades principales fueron arrestadas, se les tomaron las huellas digitales, se les fotografió y se les obligó a vivir en campos especiales controlados por guardias policiales.
Los testigos de Jehová, miembros de un pequeño grupo cristiano, fueron victimizados no por razones raciales sino por sus creencias, que les prohibían ingresar en el ejército o demostrar obediencia a cualquier gobierno mediante el saludo a la bandera o, en el caso de la Alemania nazi, levantar el brazo en el saludo "¡Heil, Hitler!". Al poco tiempo de que Hitler llegara al poder, los testigos de Jehová fueron enviados a campos de concentración. Aquellos que permanecieron libres perdieron sus trabajos, los beneficios sociales y por desempleo y todos sus derechos civiles. A pesar de esto, los testigos de Jehová continuaron con sus reuniones, su predicación y con la distribución de panfletos religiosos.
Por otro lado, los homosexuales fueron victimizados por los nazis por razones conductuales. Los nazis consideraban las relaciones homosexuales como conductas "anormales" y "poco varoniles", que al no producir descendencia amenazaban las políticas nazis de alentar la reproducción de los "arios". Poco después de que Hitler llegara al poder, las tropas de asalto (SA) comenzaron a atacar los clubes de homosexuales. Muchos homosexuales fueron arrestados y encarcelados en campos de concentración. Docenas de adolescentes se encontraban en este grupo.

Fechas claves
24 DE JUNIO DE 1933
LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ SON PROHIBIDOS EN PRUSIA
28 DE JUNIO DE 1935
LOS NAZIS ENDURECEN LA LEGISLACIÓN CONTRA LA HOMOSEXUALIDAD
18 DE AGOSTO DE 1944
UN DIRIGENTE DEL PARTIDO COMUNISTA ES EJECUTADO EN BUCHENWALD

Ernst Thaelmann, líder del partido comunista alemán desde 1925 y una vez candidato a la presidencia de Alemania, es ejecutado en el campo de Buchenwald. Es asesinado por sus guardias de las SS durante un asalto aéreo en una fábrica cercana. Thaelmann había sido arrestado después del incendio que destruyó el edificio del Reichstag (parlamento alemán) en 1933. Pasó casi 12 años en los campos. Los comunistas, los socialdemócratas y los sindicalistas estuvieron entre los primeros grupos en ser perseguidos por los nazis.

Los nazis persiguieron a homosexuales varones alemanes, cuya orientación sexual era considerada un obstáculo para la preservación de la nación alemana. El 28 de junio de 1935, el estado nazi endurece el Párrafo 175 del código penal alemán y hace que hasta la amistad entre varones homosexuales sea un delito penal. Los homosexuales "crónicos" son deportados a cárceles y prisiones, y algunos más tarde son enviados a los campos. Entre 5.000 y 15.000 homosexuales, principalmente alemanes o austríacos, fueron encerrados en campos de concentración, donde tenían que usar un parche triangular rosa que los marcaba como homosexuales.

El gobierno nazi de Prusia, el gobierno estatal más grande de Alemania, prohíbe los testigos de Jehová. Los testigos de Jehová se niegan a hacer el saludo "Heil Hitler" y, a partir de 1935, a prestar servicio en el ejército alemán. Los nazis comienzan a efectuar arrestos masivos de testigos de Jehová en 1936 y muchos de ellos son encarcelados en campos de concentración. En casi todos los campos importantes hay un porcentaje de testigos de Jehová detenidos. En general, los testigos de Jehová se niegan a renunciar a sus convicciones, aunque tienen la posibilidad de ser liberados de los campos firmando una declaración de renuncia a sus creencias.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La intrahistoria de Auschwitz III: Comparación


Una comparación del álbum de Höcker y el otro álbum conocido de Auschwitz es adecuada y necesaria. El dueño original de ese álbum, Lili Jacob (luego Zelmanovic Meier), fue deportada con su familia a Auschwitz a fines de mayo de 1944 de Bilke (hoy Bil'ki, Ucrania), un pueblo pequeño cerca de Berehovo en la región de la Rusia transcárpata que era en ese entonces parte de Hungría. Llegaron el 26 de mayo de 1944, el mismo día que fotógrafos profesionales fotografiaron la llegada del tren y el proceso de selección. Richard Baer y Karl Höcker llegaron a Auschwitz unos pocos días antes de la llegada de este transporte. Después de sobrevivir a Auschwitz, trabajos forzados en Morchenstern, un subcampo de Gross-Rosen, y un traslado a Dora-Mittelbau donde fue liberada, Lili Jacob descubrió un álbum conteniendo estas fotografías en el cajón de una mesita de luz en un cuartel abandonado de las SS, mientras se recuperaba de tifus.
En el álbum, Lili Jacob descubrió primero una foto de su rabino y después encontró también una foto de ella misma, y de muchos de sus vecinos y parientes, incluyendo una foto famosa de sus dos hermanos menores Yisrael y Zelig Jacob. Trajo el álbum original con ella cuando inmigró a los Estados Unidos. Luego publicadas muchas veces, estas imágenes se usaron como prueba en el juicio de Auschwitz en Frankfurt (en el cual Lili Jacob testificó y Karl Höcker fue acusado). En 1983, Lili Jacob donó el álbum de fotografías de la llegada de su transporte a Auschwitz, a Yad Vashem.
No sabemos porque el álbum que descubrió Lili fue creado; posiblemente, el dueño original era Richard Baer, el superior de Höcker. Baer no era solamente el comandante de Auschwitz cuando los judíos húngaros llegaron, sino también el comandante de Dora-Mittelbau, donde fue descubierto el álbum. Sin embargo, es critico ver los dos álbumes uno al lado del otro, porque nos permite presenciar como las SS crearon dos panoramas distintos de la realidad. Lo que es más llamativo del álbum de Auschwitz de Höcker es que no hay fotos de los prisioneros, ni siquiera merodeando en el fondo de las fotos tomadas dentro de Auschwitz mismo.
Aunque el álbum de Höcker no muestra ninguna acción criminal ni inmoral, uno es golpeado por la amoralidad del álbum. Su álbum contiene ninguna foto de las cámaras de gas, cámaras de tortura, ni de trabajos forzados. En vez, captura a los oficiales de las SS ocupándose de sus tareas, socializando, disfrutando del buen tiempo y llevando luto por los compañeros caídos, aparentemente inconscientes de la magnitud de los crímenes que están perpetrando o permitiendo.

Fuente: Enciclopedia del holocausto

lunes, 5 de diciembre de 2011

La intrahistoria de Auschwitz II: El album



El álbum fotográfico de Karl Höcker documenta visitas y ceremonias oficiales en Auschwitz e incluye también fotografías más personales, mostrando las varias actividades sociales que disfrutaban él y otros miembros del personal de Auschwitz.
Muchas de las fotos más notables fueron tomadas en Solahütte, una pequeña y poco conocida estación de las SS ubicada a unos 30km al sur de Auschwitz sobre el rió Sola. Archivos revelan que las SS recompensaban a los guardias de Auschwitz que trabajaban de una manera ejemplar con un viaje a Solahütte. Danuta Czech, en su crónica diaria del campo escribió que el 18 de agosto de 1944, "el soldado raso de las SS Johann Antoni y el hombre de las SS Hans Kartusch de la tercera compañía de la guardia de Auschwitz II recibieron ocho días de permiso especial en el centro de recreo de las SS de Solahütte, como reconocimiento por el uso exitoso de sus armas durante el escape de cuatro prisioneros, a pesar de la oscuridad."

Aunque hay fotos tomadas durante visitas a Solahütte por todo el álbum, una serie de fotos documentan un encuentro social en Solahütte para la jerarquía de las SS. Entre los presentes estaban algunos de los oficiales más conocidos del sistema de campos de concentración.
Rudolf Höss, el ex comandante, volvió a Auschwitz entre mayo y julio de 1944 específicamente para supervisar la llegada de los judíos húngaros. Josef Kramer era el comandante de Auschwitz-Birkenau. Después, como comandante de Bergen-Belsen, seria conocido como la "Bestia de Belsen". Y el Doctor Josef Ménguele seguía, al tiempo de esta foto, seleccionando "muestras" para sus experimentos médicos de entre los transportes recién llegados de judíos húngaros. Höcker y Baer están ahí, mostrados en conversación con Höss, Kramer, y Ménguele, a con otros oficiales que non han sido identificados todavía.
Quizá la foto más extraordinaria muestra un acordeonista conduciendo un "canto a coro" para aproximadamente 70 hombres de las SS. En la primera fila del grupo está Höcker, SS-Hauptscharführer Otto Moll (el supervisor de las cámaras de gas) Höss, Baer, Kramer, Franz Hössler (comandante del recinto de prisioneras en Birkenau), y Ménguele. Estas son algunas de las únicas fotos conocidas de algunos de estos hombres, incluyendo Ménguele, tomadas mientras estaban asignados a Auschwitz.


Varias paginas están dedicadas a una excursión de un día para las SS Helferinnen (auxiliares mujeres, mujeres jóvenes que trabajaban para las SS como especialistas en comunicaciones) el 22 de julio de 1944. Llegan a Solahütte y bajan corriendo una rampa acompañadas por la música de un acordeonista. Una pagina entera de seis fotos titulada "Hier gibt es Blaubeeren" (Acá están las moras azules) muestra a Höcker distribuyendo platos de moras azules frescas a las mujeres jóvenes sentadas sobre una cerca. Cuando las mujeres terminan de comer dramáticamente las moras azules para la cámara, una chica posa con lagrimas falsas y un bol invertido. Solamente a unas millas ese mismo día, 150 prisioneros (judíos y no judíos) llegaron en un transporte a Auschwitz. Las SS seleccionaron a 21 hombres y 12 mujeres para trabajar, y asesinaron el resto de los miembros del transporte en las cámaras de gas.
Varias paginas muestran una ceremonia el 1 de septiembre de 1944, conmemorando la inauguración del hospital militar de las SS a la entrada de Birkenau. Los festejos incluyeron una guardia de honor y presentaciones oficiales por Baer y Doctor Enno Lolling. Decenas de oficiales nazi incluyendo muchos de los médicos (más notablemente los doctores Eduard Wirths y Carl Clauberg) y las enfermeras asistieron a la ceremonia. Los Aliados bombardearon el hospital de campo el 26 de diciembre de 1944, donde murieron cinco miembros del personal de las SS.
El álbum también contiene fotografías tomadas muy probablemente en la secuela de ese mismo ataque aéreo del 26 de diciembre de 1944. Estas fotos fueron tomadas solamente unas semanas antes de la evacuación por las SS del campo para prevenir su toma por las tropas soviéticas. Ese día, el grupo de bombardeo 455º de los Estados Unidos atacó blancos en las afueras de Birkenau, donde el hospital militar estaba ubicado, y en las fábricas y refinerías asociados con Auschwitz (ubicados en Auschwitz III-Monowitz). Las fotos de Höcker, con la leyenda "Beisetzung von SS-Kameraden nach einem Terrorangriff" (El entierro de nuestros compañeros de las SS después de un ataque de terrorismo) muestra un desfile con coches de caballos fúnebres, diecisiete ataúdes cubiertos con banderas, y un grupo grande de dolientes, incluyendo viudas y niños. En el servicio fúnebre de las SS hubo ofrendas de coronas, muchas flores, y una guardia de honor militar. Un mes después, las tropas soviéticas liberaron a Auschwitz.

Fuente: Enciclopedia del Holocasusto

lunes, 14 de noviembre de 2011

La intrahistoria de Auschwitz I

En enero de 2007, el Archivo del Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos recibió una donación de un álbum fotográfico. La inscripción en la primera pagina "Auschwitz 21.6.1944" señaló la rareza del álbum -- existen muy pocas fotografías tomadas durante la guerra del complejo de campos de Auschwitz, que incluía Auschwitz-Birkenau, el centro de exterminio nazi más grande. Aunque su nombre no aparece en ninguna parte del álbum, las fechas de las fotos y varias decoraciones incluyendo cuerdas de ayudante sobre el uniforme del dueño del álbum, indican que el álbum casi ciertamente era de y fue creado por SS-Obersturmführer Karl Höcker, el ayudante del comandante de Auschwitz, SS-Sturmbannführer Richard Baer. Höcker fue asignado a Auschwitz de mayo de 1944 hasta la evacuación del campo en enero de 1945.
Las fotografías muestran a Höcker con otros oficiales de las SS en Auschwitz durante el verano y otoño de 1944 y nos dan un nuevo entendimiento de sus vidas y actividades dentro del campo. Aun en los últimos meses de la guerra, después que las tropas soviéticas habían liberado campos de concentración y de trabajos forzados al este, los oficiales de las SS apostados en Auschwitz disfrutaban de funciones sociales y ceremonias formales. El álbum muestra Auschwitz durante un periodo crucial -- el periodo durante la cual las cámaras de gas funcionaban a máxima capacidad -- mientras los judíos húngaros llegaban y durante los últimos meses antes de la evacuación del campo. El único otro álbum conocido de fotografías tomadas en Auschwitz, publicado como el "álbum de Auschwitz" (la primera publicación en 1980), muestra específicamente la llegada de los judíos húngaros y el proceso de selección que las SS impusieron sobre ellos.
En diciembre de 2006, un teniente coronel retirado del ejército estadounidense y ex miembro del cuerpo de contrainteligencia (CIC) escribió al archivo del Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos. Como uno de sus varias tareas como agencia de inteligencia militar, el CIC condujo investigaciones de perpetradores nazis para los fiscales de los Estados Unidos en la oficina del fiscal militar general después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras estaba prestando servicios en Alemania en 1946, este oficial había encontrado un álbum fotográfico en un departamento abandonado en Frankfurt y lo había llevado a su casa. Ahora viejo, estaba listo para donarlo al museo, pero quería que su donación quedara anónima.
Karl Höcker, el oficial de las SS dueño del álbum, está en casi todas las páginas de fotografías, pero raramente aparece en documentos históricos. Sin embargo era el ayudante al comandante del complejo de Auschwitz durante algunos de los meses más asesinos de la existencia del campo. Quien era? Como llegó a Auschwitz? Que hizo ahí?

Karl Höcker nació en Engershausen, Alemania, en diciembre de 1911, y era el menor de seis hijos. Su padre, un obrero de la construcción, murió en la Primera Guerra Mundial, y su madre luchó para mantener a su familia. Höcker, que trabajaba de cajero de un banco en Lubbecke, se alistó en las SS en 1933 y se afilió al partido nazi en 1937. Se casó en 1937, tuvo una hija en 1939, y en octubre de 1944, tuvo un hijo. Al estallar la guerra, Höcker fue asignado al campo de concentración de Neuengamme y pasó la guerra entera administrando varios campos de concentración. En 1943, era el ayudante del comandante de Lublin-Majdanek.
Cuando el SS-Sturmbannführer Richard Baer fue nombrado comandante de Auschwitz en mayo de 1944, Höcker también fue reasignado al campo, de nuevo en el puesto de ayudante. Antes de que fuese ejecutado por crímenes de guerra, Rudolf Höss, el comandante más famoso de Auschwitz, describió el papel del ayudante en sus memorias:
[El ayudante] es el primer asistente del Kommandant. Debe asegurar que ningún evento importante en el campo quede desconocido al Kommandant. El ayudante es el superior de todos los suboficiales y la tropa del personal del Kommandant… El oficial de día y el comandante de la primera guardia reportan al ayudante, le presentan sus informes de trabajo y los firman… fuente: Rudolf Höss. Death Dealer: The Memoirs of the SS Kommandant at Auschwitz. (New York: De Capo Press, 1996).
Höcker se permaneció en Auschwitz hasta su evacuación, y después se fue con Baer en enero de 1945 cuando Baer asumió control de Dora-Mittelbau. Höcker huyó antes de que los Aliados liberaran el campo. Las tropas británicas lo capturaron cerca de Hamburgo en posesión de la identidad de un soldado de combate. Sin una descripción precisa de él, las autoridades británicas liberaron a Höcker en 1946 después de solamente 18 meses de encarcelación en un campo de prisioneros de guerra. Hasta que fiscales de la Alemania occidental empezaron a buscarlo como consecuencia del juicio de Eichmann, nadie lo fue a buscar. Resumió su vida en Engerhausen con su esposa y dos hijos. Se había entregado por un procedimiento de de-nazificación en 1952 pero no cumplió ninguna condena. Empezó a hacer jardinería en su tiempo libre y era jefe cajero del banco regional en Lubbecke. Aunque perdió su trabajo cuando fue acusado en 1963 durante los procedimientos de Auschwitz en Frankfurt de 1963-1965, fue contratado de vuelta en 1970 después de su liberación

Fuente: Enciclopedia del holocausto

lunes, 10 de octubre de 2011

La suerte de Albert Speer


Albert Speer, pasó a la historia como el arquitecto de Hitler, pero también fue ministro de Armamento y Municiones del Tercer Reich. Lo único que le diferencio de los demás altos cargos de condenados en los juicios de Núremberg es que pese a que incluso él pensaba que sería condenado a muerte y ahorcado, no fue así. Fue condenado a 20 años de prisión y murió en libertad en 1981. Speer afirmó hasta el último minuto que no sabía nada del Holocausto.

¿Porqué?

Speer, afiliado al partido Nazi desde el 1 de marzo de 1931 al partido Nazi, paso rápidamente a formar parte de las SA y luego en las SS, aunque por errores burocráticos su inscripción en estos grupos no aparece hasta el año 1942. Y ese error fue lo que le salvo de la pena de muerte, puesto que si su entrada databa de ese año era imposible que conociera los movimientos anteriores del gobierno nazi y todo lo relacionado con el exterminio de los judíos.

Aunque aparecieron fotografías suyas en campos de concentración su pena fue solo de 20 años, y todo gracias a que cuando comenzó a formar parte de las SA o alguien traspapelo su inscripción o esta se hizo mal. Fuera como fuese, esto le salvo la vida.

Años más tarde,  con la publicación de documentos desconocidos de las SS sobre la construcción de Auschwitz se constato que Speer, el denominado arquitecto de Hitler, conocía los asesinatos que allí se realizaban en las cámaras de gas.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Götz Aly y su libro “La utopía nazi”.


El interesante libro de Aly da para una pequeña reseña en nuestro blog:

Aly es un afamado investigador que ha estudiado Ciencias Políticas e Historia y ha publicado numerosas obras académicas, colaborando también en la prensa. Su interés por el nazismo surgió en su juventud: “Nací en 1947 y la generación de mis padres no hablaba casi nunca de los crímenes y atrocidades del nacionalsocialismo”, “Cuando tenía 15 años, en la escuela había un programa para explicar a los jóvenes lo que fue el nazismo con películas del gueto de Varsovia y Auschwitz”.

Ello hizo que él y a otros estudiantes se les abriera una brecha social muy profunda. “Y en cierta manera sigo trabajando en esa brecha”, explica. “Habla de modo conciso y pausado, recudieron a cifras y casos muy didácticos, con la gráfica historia de un diente de oro”. “Algunos de mis estudiantes en la universidad tienen la mala suerte y les toca que les pregunten lo que pasó con el diente de oro de un judío asesinado en 1943”. “¿Qué le pasó a ese diente? El oro de las piezas bucales de los judíos aniquilados fue fundido y un 20% se destinó a los dentistas del ejército”, explica. Así podrían conseguir un diente de oro quienes hasta entonces no habían podido pagárselo. El resto del oro obtenido por esta vía fue a parar al Reichbank y revirtió en el conjunto de los alemanes.


Este es uno de los ejemplos que emplea Aly el funcionamiento del régimen nazi como “una dictadura de favores mutuos”. Desde esta perspectiva tenemos que abandonar el tópico de una dirección nazi asociada a elementos toscos y de escasas luces: “ Imaginamos a la dictadura nazi como muy poco inteligente al proyectar hacia el pasado la imagen de los actuales neonazis” que son estúpidos, “pero los líderes nazis no eran tontos”, remarca Aly. “Los dirigentes alemanes, precisa, tenían instinto para captar la necesidades de la gente que vivían en el régimen como una serie de progresos tangibles”.

En este sentido Hitler fue un maestro de la política simbólica pero no era un político serio sino un jugador que logró sus éxitos gracias a su sentido de la justicia social parejo al endeudamiento que éste comportó. El dictador, según Aly, no daba órdenes concretas en lo referente a la política económica, sino que esencialmente solía decidir entre diferentes alternativas que le eran planteadas y se inclinaba siempre por la que podía contar con el beneplácito de los alemanes sin importar que fueran atrocidades. El subtítulo del libro es significativo: "Cómo Hitler compró a los alemanes".

jueves, 28 de julio de 2011

Mala Zimetbaum, amor en Auschwitz.

Hola a todos. Sigue el verano y las entradas en HTR continúan con su ritmo habitual, todo un logro y es producto de ser cuatro manos a la hora de repartirse el trabajo.

Como sabéis, porque lo he comentado en alguna ocasión, estoy dedicando el verano a leer sobre un tema de la Segunda Guerra Mundial que ha hecho que este conflicto y a su promotor, Hitler, sean contemplados con otros ojos muy diferentes. Me refiero al Holocausto. Prosigo con mis lecturas de Primo Levi y al que le dedicaré alguna entrada, pero a la vez me encuentro con personajes que no conocía y que me impactan como no podía ser de otra forma. Hoy me gustaría escribir sobre Mala Zimetbaum, la primera prisionera que escapó de Auschwitz.

Cualquier historia relacionada con el campo de exterminio de Auschwitz, equivale a dolor y horror. Hasta tres millones de personas murieron allí, (2,5 millones exterminados y 500.000 de enfermedad y hambre), aproximadamente alrededor del 90 por ciento de los judíos. En su puerta, el cínico lema nazi, “Arbeit Match Frei”, el trabajo nos hace libres.

En este escenario trágico del mismo infierno, donde la vida carecía de significado, surgió una trágica historia de amor de dos personas ante la cara inminente de la muerte. Una historia de amor y muerte que podría representar perfectamente, la historia de Romeo y Julieta, pero de Auschwitz

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Edward Galinski un joven polaco de 16 años que cursaba estudios de secundaria, fue detenido durante una redada y enviado a la prisión de Tarnów. Unos meses más tarde en junio de 1940, fue trasladado junto con el primer transporte de prisioneros judíos al campo de Auschwitz, de reciente apertura.Para sobrevivir en un ambiente tan hostil, tuvo que expresar a marchas forzadas, la transformación de niño en un hombre. Una transformación que pronto dominó en las reglas del juego para la supervivencia, ”a quién y qué debe evitar y a que aferrarse para poder sobrevivir“.

A principios de 1942, se las arregló para convencer al comandante de la SS Edward Rottengiihrer, para abrir un taller de cerrajería en el campo de prisioneros, no a fin de hacer uso de ellos, sino para poder ayudar. Un taller que le estaba volviendo lentamente al poder. Un poder incalculable de salvación.

Con la excusa de que siempre era falta mucha más mano de obra de profesionales, salvó a menudo personas que incluso no tenían ningún conocimiento de cerrajería. Fue repudiado varias veces por el comandante del campo por un tratamiento demasiado indulgente de los prisioneros.
A finales de 1943 fue asignado a un escuadrón de instaladores para el acondicionamiento del campo de Birkenau. Fue allí donde conoció a Mala Zimetbaum. Edward y Mala se enamoraron a primera vista.

Mala nació en Polonia, pero pasó su infancia y juventud en Bélgica donde sus padres emigraron. En septiembre de 1942 fue detenida durante una ronda en la Estación Central de Amberes y transportada a Auschwitz. Pertenecía a un grupo privilegiado de presos debido al perfecto conocimiento de cinco idiomas: polaco, alemán, flamenco, francés e italiano,lo que le hacía actuar como interprete y mensajera.

Desde entonces, la pareja de enamorados buscaban cualquier oportunidad para poder reunirse a pesar del peligro. Una historia, que como Romeo y Julieta en su amor imposible, era representada a la sombra de un escenario dantesco de muerte y dolor.

No duró mucho la inquietud de sentir su amor completamente libre, desde hacía meses ya soñaban con disfrutar su felicidad fuera de ese mundo de muerte sin perjuicios. Así que idearon un plan para escapar de un lugar que nadie había conseguido. El plan era tremendamente arrogante y suicida. Edward tenía previsto escapar del campo con su amigo Wieslaw Kielar, (superviviente y autor de la novela autobiográfica, “5 años en Auschwitz“), pero al final el amor le pudo más.

El plan era el siguiente: Edward se vestía como un guardia de la SS que escolta a Mala a través de la puerta de perímetro. Su función, vigilar al prisionero mientras instala un lavabo. Para evitar descubrir que era una mujer, Mala portaba un gran lavabo de porcelana que ocultaba su cabello. Una vez en la puerta principal, Edward mostraría un par de pases especiales de forjado y se les dejaría salir….Y así fue.

El plan se puso en marcha el sábado 24 de junio de 1944 a las 10 de la mañana, y la pareja de enamorados, logró escapar y comenzó su huida al sur, hacia la frontera con Eslovaquia. Cuando llegaron a la frontera todavía en el lado polaco, Mala fue a una tienda para cambiar un anillo de oro por algo de alimentos, una forma de pago que llamó la atención del comerciante, quien informó rápidamente a la policía local de la Gestapo. Mala Zimetbaum fue detenida.

Edward desde la distancia pudo ver como detenían a su amada. Sabiendo que iba a ser ejecutada por la fuga, no dudo en ningún momento y se entregó a la patrulla alemana, no podía incumplir su palabra,..había prometido no separarse nunca de ella.

Mala y Edward fueron llevados al Bloque 11 en el campo principal de Auschwitz, un cuartel de castigo conocido como el Bloque 11, donde fueron colocados en celdas separadas. Pero a pesar de esto, hicieron todo lo posible para poder tener aunque fuese una pequeña conexión. Hubo un guardia comprensivo que llevó mensajes secretos y todas las noches durante el pase de lista, Edward se detenía por unos instantes para contemplar a través de los barrotes a su amada. Al igual que Julieta y Romeo desde el balcón de la casa Capulettich.

Lamentablemente semanas más tarde, sus verdugos decidieron que debían ser ejecutados al mismo tiempo. Una vez fuera, Edward desesperado, saltó a la horca antes de la lectura del veredicto, pero los guardias lo pusieron de nuevo en la plataforma. Finalmente después de leer la sentencia, grito “Viva Polonia“, mientras un soldado de la SS precipitaba el taburete por debajo de sus pies.

Cuando llegó el turno de Mala, sacó una hoja de afeitar escondida en el pelo y se cortó las muñecas. La directora de ejecuciones femeninas Maria Mandl dijo, “es una bestia, llevarla directamente al crematorio“. Las enfermeras vendaron los brazos lo más lentamente posible, tratando evitar el crematorio y poder morir desangrada. Finalmente una débil y moribunda Mala dijo a las personas reunidas, “No lloréis, el día del juicio final está muy cerca, recuerden todo lo que nos hicieron“. Mala murió desangrada de camino al crematorio.

La historia de amor de Mala y Edward, fue fruto de inspiración para el famoso compositor griego Nikos Karvelas, con la banda sonora titulada Yo Mousiki, tu Anemou. La verdad es que no conozco esta composición ni la he podido encontrar, pero he encontrado un enlace judío donde se puede oír una versión de la historia de Mala. Picha aquí.

Fuente: El Baúl de Josete

lunes, 4 de julio de 2011

La liberación

Mientras las tropas Aliadas avanzaban a través de Europa en una serie de ofensivas contra Alemania, empezaron a encontrar prisioneros de los campos de concentración. Muchos de estos prisioneros habían sobrevivido las marchas de la muerte al interior de Alemania.

Las fuerzas soviéticas en julio de 1944 fueron las primeras en encontrar un campo nazi importante, el de Majdanek cerca de Lublin, Polonia. Sorprendidos por el rápido adelanto de los soviéticos, los alemanes intentaron esconder la evidencia de exterminio masivo destruyendo el campo. El personal del campo incendió el crematorio grande, pero en la apurada evacuación quedaron intactas las cámaras de gas. En el verano de 1944, los soviéticos también llegaron a los campos de exterminio de Belzec, Sobibor, y Treblinka. Los alemanes habían desmontado estos campos en 1943, después que la mayoría de los judíos polcaos habían sido matados.

En enero de 1945, los soviéticos liberaron Auschwitz, el campo de exterminio y concentración más grande. Los nazis habían forzado a la mayoría de los prisioneros de Auschwitz en las marchas de la muerte, y cuando los soldados soviéticos entraron al campo encontraron vivos a solamente algunos miles de prisioneros hambrientos. Había abundante evidencia del exterminio masivo en Auschwitz. Los alemanes habían destrozado la mayoría de los depósitos en el campo, pero en los que quedaban los soviéticos encontraron las pertenencias de las victimas. Descubrieron, por ejemplo, cientos de miles de trajes de hombres, más de ochocientos mil vestidos de mujeres, y más de catorce mil libras de cabello humano.

En los meses siguientes, los soviéticos liberaron otros campos en los Países Bálticos y en Polonia. Poco después de la rendición de Alemania, las fuerzas soviéticas liberaron los campos principales de Stutthof, Sachsenhausen, y Ravensbrueck.

Pocos días después que los nazis empezaran a evacuar el campo, las fuerzas americanas liberaron el 11 de abril de 1945 el campo de concentración de Buchenwald cerca de Weimar, Alemania. El día de la liberación, una organización de resistencia de prisioneros tomó control de Buchenwald para prevenir atrocidades por los guardias en retirada. Las fuerzas americanas liberaron más de veinte mil prisioneros en Buchenwald. También liberaron los campos principales de Dora-Mittelbau, Flossenbürg, Dachau, y Mauthausen.

Las fuerzas británicas liberaron campos en Alemania del norte, incluyendo Neuengamme y Bergen-Belsen. A mediados de abril de 1945, entraron al campo de concentración de Bergen-Belsen, cerca de Celle. Encontraron vivos alrededor de sesenta mil prisioneros, la mayoría en condición critica por una epidemia de tifus. Más de diez mil murieron de malnutrición o enfermedad a las pocas semanas de la liberación.

Los liberadores enfrentaron condiciones inexpresables en los campos, donde pilas de cadáveres estaban sin enterrar. Solamente con la liberación de los campos fue posible exponer al mundo las atrocidades de los nazis. Los prisioneros que sobrevivieron parecían esqueletos a causa de las demandas de los trabajos forzados y la falta de nutrición adecuada. Muchos estaban tan débiles que no podían moverse. La enfermedad era un peligro constante, y muchos de los campos tuvieron que ser quemados para prevenir la difusión de epidemias. Los sobrevivientes de los campos enfrentaban un largo y difícil camino a la recuperación.

Fuente: Enciclopedia Holocausto

lunes, 27 de junio de 2011

Los campos nazis de exterminio

Los campos nazis de exterminio cumplieron la función exclusiva del asesinato en masa. A diferencia de los campos de concentración, que servían primariamente como centros de detención y trabajo, los campos de exterminio eran casi exclusivamente “fabricas de muerte”. Más de tres millones de judíos fueron asesinados en los campos de exterminio, con gas y fusilamiento.

El primer campo de exterminio fue Chelmno, que abrió en el Warthegau (la parte de Polonia anexada a Alemania) en diciembre de 1941. Más que todo judíos, pero también Roma (gitanos), fueron gaseados en camiones. En 1942, en el Gobierno General (un territorio en el interior de Polonia ocupada), los nazis abrieron Belzec, Sobibor, y Treblinka (como parte de la Operación Reinhard) para asesinar sistemáticamente a los judíos de Polonia. Para octubre de 1943, más de 1.7 millones de judíos habían sido gaseados (con monóxido de carbono en cámaras de gas) en los campos de la Operación Reinhard. Hubo solo alrededor de 120 supervivientes.

Casi todos los deportados que llegaban a los campos eran mandados inmediatamente a las cámaras de gas (con la excepción de algunos elegidos para trabajar en equipos especiales llamados Sonderkommandos). El campo de exterminio más grande era Auschwitz-Birkenau en Polonia, que para la primavera de 1943 operaba cuatro cámaras de gas (usando ácido prúsico o Zyklon B). Al culminar las deportaciones, hasta ocho mil judíos eran gaseados cada día en Auschwitz-Birkenau. Para noviembre de 1944, más de un millón de judíos y decenas de miles de Roma, polacos, y prisioneros de guerra soviéticos habían sido gaseados ahí.

Otro campo en Polonia, Majdanek, inicialmente un campo de prisioneros de guerra y luego un campo de concentración, era también un sitio de exterminio masivo. Alrededor de 170.000 prisioneros murieron en Majdanek; virtualmente todos eran judíos, soldados y civiles soviéticos, y civiles polacos. Las cifras aproximadas de las personas muertas por gas y otros medios (fusilamiento, ahorcamiento, palizas) no son determinables en base a la documentación disponible. Los últimos dieciocho mil prisioneros judíos del campo fueron fusilados en fosos el 3 de noviembre de 1943, en la operación “Festival de la cosecha” (Aktion Erntefest), mientras parlantes poderosos trasmitían música a fuerte volumen.

Las SS consideraban a los campos de exterminio un secreto de estado. Para obliterar todo rastro de las cámaras de gas, equipos especiales de prisioneros (Sonderkommandos) fueron forzados a retirar los cadáveres de las cámaras de gas y cremarlos. Algunos de los campos fueron transformados en parques; otros fueron camuflados.
Fuente: Enciclopedia del Holocausto

lunes, 6 de junio de 2011

Resistencia Guetto Varsovia

Entre el 22 de julio y el 12 de septiembre de 1942, las autoridades alemanas deportaron o asesinaron alrededor de 300.000 judíos en el ghetto de Varsovia. Las unidades de las SS y de la policía deportaron 265.000 judíos al campo de exterminio de Treblinka y 11.580 a campos de trabajos forzados. Los alemanes y sus tropas auxiliares asesinaron a más de 10.000 judíos en el ghetto de Varsovia durante las operaciones de deportación. Las autoridades alemanas concedieron permiso a sólo 35.000 judíos para permanecer en el ghetto, mientras que más de 20.000 judíos permanecieron en el ghetto a escondidas. Para los 55.000 a 60.000 judíos como mínimo que quedaban en el ghetto de Varsovia, la deportación parecía inevitable.

En respuesta a las deportaciones, el 28 de julio de 1942 varias organizaciones judías clandestinas crearon una unidad de autodefensa armada conocida como la Organización Judía de Combate (Zydowska Organizacja Bojowa; ZOB). Se estima que en el momento de su formación, el tamaño de la ZOB era de aproximadamente 200 miembros. El partido revisionista (la derecha sionista, conocida como el Betar) formó otra organización de resistencia, la Unión Militar Judía (Zydowski Zwiazek Wojskowy; ZZW). Aunque inicialmente había tensión entre la ZOB y la ZZW, ambos grupos decidieron trabajar conjuntamente para contrarrestar los intentos alemanes por destruir el ghetto. En el momento del levantamiento, la ZOB tenía alrededor de 500 combatientes en sus filas, mientras que la ZZW tenía alrededor de 250. Si bien los esfuerzos por establecer contacto con el movimiento clandestino militar polaco (Armia Krajowa, o Ejército Nacional) no tuvieron éxito durante el verano de 1942, la ZOB estableció contacto con el Ejército Nacional en octubre, y consiguió una pequeña cantidad de armas, en su mayoría pistolas y explosivos, de sus contactos con el Ejército Nacional.

De acuerdo con la orden del Reichsführer SS (líder de las SS) Heinrich Himmler en octubre de 1942 de liquidar el ghetto de Varsovia y deportar a sus residentes robustos a campos de trabajos forzados en el distrito Generalgouvernement de Lublín, las SS y unidades de la policía alemana intentaron reanudar las deportaciones en masa de judíos desde Varsovia el 18 de enero de 1943. Un grupo de combatientes judíos, armados con pistolas, se infiltraron en una columna de judíos que estaban siendo llevados por la fuerza al Umschlagplatz (punto de transferencia) y, al dar una señal planeada de antemano, rompieron filas y lucharon contra sus escoltas alemanas. La mayoría de estos combatientes judíos murió en la batalla, pero el ataque desorientó lo suficiente a los alemanes como para permitir que los judíos encolumnados en Umschlagplatz tuvieran la oportunidad de dispersarse. Después de capturar entre 5.000 y 6.000 residentes del ghetto para su deportación, los alemanes suspendieron las deportaciones el 21 de enero. Alentados por el supuesto éxito de la resistencia, que creían haber suspendido las deportaciones, los miembros de la población del ghetto comenzaron a construir búnkeres subterráneos y albergues como preparación para un levantamiento en el caso de que los alemanes intentaran una última deportación de todos los judíos restantes en el reducido ghetto.

Las fuerzas alemanas intentaron comenzar con la operación para liquidar el ghetto de Varsovia el 19 de abril de 1943, la noche de Pascua judía. Cuando las SS y las unidades policiales entraron en el ghetto esa mañana, las calles estaban desiertas. Casi todos los residentes del ghetto se habían ocultado en escondites o búnkeres. La reanudación de las deportaciones era la señal de un levantamiento armado en el ghetto.

El comandante de la ZOB Mordecai Anielewicz comandó a los combatientes judíos en el levantamiento del ghetto de Varsovia. Armados con pistolas, granadas -- muchas de ellas de fabricación casera -- y unas pocas armas automáticas y rifles, los combatientes de la ZOB sorprendieron a los alemanes y sus tropas auxiliares el primer día de lucha, forzando la retirada de las fuerzas alemanas fuera del muro del ghetto. El comandante alemán, General de las SS Jürgen Stroop informó la pérdida de doce hombres, asesinados y heridos, durante el primer ataque al ghetto. El tercer día del levantamiento, las fuerzas policiales y de las SS de Stroop comenzaron a arrasar el ghetto, edificio por edifico, para forzar a los judíos restantes que salgan de sus escondites. Los combatientes de la resistencia judía hicieron ataques esporádicos desde los búnkeres, pero los alemanes redujeron sistemáticamente el ghetto a escombros. Las fuerzas alemanas asesinaron a Anielewicz y a quienes estaban con él en un ataque al búnker del comando de la ZOB en el número 18 de la calle Mila, que capturaron el 8 de mayo.

Aunque las fuerzas alemanas quebraron la resistencia militar organizada en pocos días desde el comienzo del levantamiento, personas y grupos pequeños se escondieron o lucharon contra los alemanes durante casi un mes.

Para simbolizar la victoria alemana, Stroop ordenó la destrucción de la Gran Sinagoga de la calle Tlomacki el 16 de mayo de 1943. El ghetto en sí estaba en ruinas. Stroop informó que había capturado 56.065 judíos y destruido 631 búnkeres. Calculó que sus unidades habían asesinado hasta 7.000 judíos durante el levantamiento. Las autoridades alemanas deportaron aproximadamente otros 7.000 judíos de Varsovia a Treblinka, donde prácticamente todos ellos fueron asesinados en las cámaras de gas apenas llegaron. Los alemanes deportaron a la mayoría de los judíos restantes, aproximadamente 42.000, al campo de concentración de Lublín/Majdanek y a los campos de trabajos forzados de Poniatowa, Trawniki, Budzyn y Krasnik. A excepción de unos pocos miles de trabajadores de los campos de Budzyn y Krasnik, las SS y las unidades policiales alemanas posteriormente asesinaron a la mayoría de los judíos de Varsovia deportados a Lublín/Majdanek, Poniatowa y Trawniki en noviembre de 1943 en la “Operación Festival de la Cosecha” (Unternehmen Erntefest).

Los alemanes habían planeado liquidar el ghetto de Varsovia en tres días, pero los combatientes del ghetto resistieron durante más de un mes. Incluso después del fin del levantamiento del 16 de mayo de 1943, judíos individuales que se ocultaban en las ruinas del ghetto continuaron atacando las patrullas de los alemanes y sus tropas auxiliares.

El levantamiento del ghetto de Varsovia fue el más grande, simbólicamente el levantamiento judío más importante, y el primer levantamiento urbano en la Europa ocupada por los alemanes. La resistencia en Varsovia inspiró otros levantamientos en ghettos (por ejemplo, Bialystok y Minsk) y campos de exterminio (Treblinka y Sobibor). En la era de la posguerra, el levantamiento del ghetto de Varsovia simbolizó no sólo la resistencia judía ante los alemanes y sus colaboradores durante la Segunda Guerra Mundial, sino que también sirvió de señal de que los judíos ya no responderían pasivamente a quienes los persiguieran y aniquilaran. En la actualidad, la ceremonia de los Días del Recuerdo que conmemora las víctimas y los sobrevivientes del Holocausto se vincula con las fechas del levantamiento del gueto de Varsovia.

Fuente: Enciclopedia del Holocausto

lunes, 30 de mayo de 2011

Resistencia Judia

Las políticas de opresión y genocidio alimentaron la resistencia a los nazis en el Tercer Reich y la Europa ocupada. Tanto judíos como no judíos respondieron a la opresión nazi de varias maneras.

La resistencia armada organizada era la forma más potente de oposición judía a los nazis. La sublevación armada más grande fue la del ghetto de Varsovia durante abril y mayo de 1943, que fue empezada por rumores de que los nazis iban a deportar los habitantes que quedaban en el ghetto al campo de exterminio de Treblinka en Polonia. Mientras las fuerzas alemanas entraban al ghetto, los miembros de la Organización Judía de Combate (Zydowska Organizacja Bojowa; ZOB) lanzaban a los tanques alemanes granadas de mano. Les llevó a los nazis veintisiete días destrozar el ghetto y sofocar la ultima resistencia.

Sublevaciones ocurrieron en Vilna y Bialystok y en varios otros ghettos. Muchos de los combatientes de los ghettos sabían que la resistencia armada de unos pocos no podía salvar las masas judías de la destrucción, pero luchaban por el honor judío y para vengar la matanza de tantos judíos.

Varios combatientes resistieron escapándose de los ghettos y yéndose a los bosques donde se juntaban con los partisanos. Algunos directores de los consejos judíos (Judenrat) resistieron no cumpliendo las ordenes, y negándose a entregar judíos para su deportación.

Sublevaciones ocurrieron en tres campos de exterminio. En Sobibor y Treblinka, prisioneros con armas robadas atacaron al personal de las SS y sus colaboradores ucranianos. La mayoría de los rebeldes fueron fusilados, aunque varios docenas de prisioneros se escaparon. En Auschwitz, cuatro mujeres judías ayudaron a algunos judíos que trabajaban en los crematorios a volar uno de los crematorios. Las cuatro fueron asesinadas.

En la mayoría de los países satélites u ocupados por los nazis, la resistencia judía se concentró en la ayuda y el rescate. Las autoridades judías en Palestina mandaron paracaidistas clandestinos como Hannah Szenes a Hungría y Eslovaquia para ayudar los judíos. En Francia, varios elementos de la resistencia judía se juntaron y formaron l'Armee Juive (ejército judío). Muchos judíos lucharon en los movimientos nacionales de resistencia en Bélgica, Francia, Italia, Polonia, y otros países de la Europa oriental.

Los judíos en los ghettos y los campos también respondieron a la opresión nazi con formas de resistencia espiritual. La creación de instituciones culturales judías, la continuación de practicas religiosas, y la voluntad de recordar y contar la historia de los judíos (a través, por ejemplo, el archivo Oneg Shabbat en Varsovia) eran intentos conscientes de preservar la historia y vida comunal del pueblo judío a pesar de los esfuerzos nazis de erradicar a los judíos de la memoria humana.

Fuente: Enciclopedia del Holocausto

lunes, 23 de mayo de 2011

Juicio a Adolf Eichmann

Después de la Segunda Guerra Mundial el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann huyó de Austria hacia la Argentina en donde vivió bajo el nombre de Ricardo Klement. En mayo de 1960, agentes del servicio de seguridad israelita atraparon a Eichmann en la Argentina y lo llevaron a Jerusalén para enjuiciarlo en una corte israelí. Eichmann declaró desde una cabina de cristal a prueba de balas.

El juicio de Eichmann despertó el interés internacional, trayendo las atrocidades nazis a la vanguardia de las noticias del mundo. Los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto, especialmente de los combatientes de los ghettos como Zivia Lubetkin, generaron interés en la resistencia judía. El juicio incitó una nueva oportunidad en Israel; muchos sobrevivientes del Holocausto se sentían capaces de compartir sus experiencias mientras que el país enfrentaba este capítulo traumático.

El procurador general de Israel, Gideon Hausner, firmó una acusación contra Eichmann por 15 cargos, incluyendo crímenes contra la gente judía y crímenes contra la humanidad.

Los cargos contra Eichmann fueron numerosos. Después de la conferencia de Wannsee (enero de 1942), Eichmann coordinó las deportaciones de los judíos de Alemania y de otras partes de Europa occidental, meridional y norteña, a los campos de exterminio (a través de sus representantes Alois Brunner, Theodor Dannecker, Rolf Guenther, Dieter Wisliceny y de otros de la Gestapo). Eichmann planeó la deportación detalladamente. Trabajando con otras agencias alemanas, determinó cual sería la deportación apropiada de los judíos y se aseguró que su oficina se beneficiara de los activos confiscados. También coordinó la deportación de diez mil gitanos (Romaní/Sinti).

Eichmann también fue acusado por ser miembro de organizaciones criminales - Tropas de Asalto (SA), Servicio de Seguridad (SD), y la Gestapo - las cuales ya habían sido declaradas organizaciones criminales en el ensayo de Nuremberg en 1946. Como jefe de la sección de la Gestapo para asuntos judíos, Eichmann coordinó con el jefe principal de la Gestapo, Heinrich Mueller, un plan para expulsar a los judíos de Alemania a Polonia, lo cual fijó el patrón para las deportaciones futuras.
Por esos y otros cargos más, Eichmann fue encontrado culpable y condenado a muerte. El 1 de junio de 1962 Eichmann fue ahorcado. Su cuerpo fue cremado y las cenizas fueron esparcidas en el mar, más allá de las aguas territoriales de Israel. La ejecución de Adolf Eichmann ha sido la única vez que Israel ha decretado una sentencia de muerte.

Fuente:Enciclopedia del Holocausto